Phoenix canariensis
Consejos
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Luz: Prefiere pleno sol para un crecimiento óptimo. Coloca la palma en un lugar donde reciba al menos 6 horas de luz solar directa al día.
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Riego: Riégala regularmente durante la temporada de crecimiento, manteniendo el sustrato ligeramente húmedo. Reduce el riego en invierno, permitiendo que la capa superior del sustrato se seque entre riegos.
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Suelo: Utiliza un sustrato bien drenado y fértil. Asegúrate de que la maceta tenga agujeros de drenaje en el fondo para evitar el encharcamiento de las raíces.
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Temperatura: Tolera una amplia gama de temperaturas, pero prefiere climas cálidos y no tolera bien las heladas. Protege la planta del frío extremo durante el invierno.
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Fertilización: Aplica un fertilizante equilibrado para palmas una vez al mes durante la temporada de crecimiento. Sigue las instrucciones del producto para la dosificación adecuada.
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Poda: Recorta las hojas muertas o dañadas según sea necesario para mantener una apariencia ordenada y prevenir problemas de salud en la planta.
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Transplante: Transplanta la palma a una maceta ligeramente más grande cuando las raíces llenen completamente la maceta actual, generalmente cada dos o tres años.
Datos curiosos
Las palmas canarias son un importante recurso para la vida silvestre, proporcionando refugio y alimento para una variedad de aves, insectos y otros animales.
Signos de debilidad
Aunque tolera una amplia gama de temperaturas, el Phoenix canariensis no tolera bien las heladas severas y puede dañarse en climas fríos.