Aloe Vera: la suculenta milagrosa

Esta planta milagrosa, originaria de África, es una de las más populares alrededor del mundo, no sólo por cientos de aplicaciones sino porque es muy guapa y fácil de cuidar. Adopta una de estas pequeñas en tu hogar y permite que te maraville con su magia. 

La magia del aloe vera

Existen más de 250 especies de aloe, pero la más conocida es la variedad Aloe Barbadensis, o Aloe Vera, cuyo gel es protagonista en cientos de producto de cuidado personal. Esta planta es una suculenta, de hojas perennes que pueden alcanzar una envergadura de hasta 50 centímetros de largo. De hecho, si plantas el Aloe en la tierra o en una maceta muy grande puede llegar a crecer hasta más de un metro. 

En el interior de cada una de estas hojas carnosas se encuentra el gel de aloe, que contiene la mayoría de los biocompuestos que tienen estas propiedades mágicas cuasi milagrosas. De hecho, se ha descubierto que su uso se extiende a lo largo de la historia de la humanidad, pues hasta los antiguo egipcios la incorporaron a sus tratamientos estéticos y de salud. 

Puedes aprender cómo extraer el gel en este vídeo, aunque se recomienda hacerlo sólo cuando la planta haya alcanzado la madurez, esto es que tenga al menos 3 años de vida. El gel de Aloe Vera tiene propiedades antioxidantes por su alto contenido de polifenoles, que pueden inhibir el número de ciertas bacterias infecciosas, como demuestra este estudio

También es perfecto para el tratamiento de quemaduras, como se ha comprobado con esta investigación. También se usa para el tratamiento de herpes labial y otras úlceras bucales similares, además se ha comprobado que es efectivo para estimular la producción de colágeno en pieles maduras, reduciendo la aparición de arrugas. Otro uso médico importante es que puede contribuir a bajar los niveles de glucosa en sangre, siendo un excelente apoyo para el tratamiento de la diabetes. De todas formas, antes de utilizar cualquier suplemento natural conviene consultar con el médico, pues no por ser natural es completamente inocuo.

Cómo cuidar el Aloe Vera

Una de las cosas más maravillosas del Aloe Vera es lo fácil que resulta cuidar de esta planta, hasta un principiante podría hacerlo con total éxito. Cuando alguien me consulta sobre los cuidados del aloe, siempre les comento que en algunos lugares de Latinoamérica para absorber las energías negativas se coloca una planta de aloe colgada con una cinta roja sobre el dintel de la puerta de entrada, sin maceta ni nada, y puede vivir por muchos años, alimentándose de la humedad ambiental y la luz.

Por las condiciones climáticas y ambientales del país no es posible hacer la misma gracia de tener la planta sin sustrato, pero igual es posible ofrecerle unas condiciones mínimas para que crezca radiante y feliz.  
  • Iluminación

El Aloe requiere mucha luz para poder crecer fuerte y feliz, pero como ocurre con la mayoría de las suculentas, el sol directo quemará y decolorará las hojas, así que es mejor tenerla bajo resguardo en el interior, pero en estancias bien iluminadas. Prefiere una temperatura entre 17 y 27 grado, así que hay que ponerla a cubierto en invierno y tener mucho cuidado con las heladas. 

  • Riego

El Aloe necesita muy poca agua, así que hay que tener cuidado con los excesos. Evita regar a cada rato, hazlo sólo cuando veas las hojas un poco arrugadas o que el terreno luzca realmente seco y si tienes dudas, espera un par de días más. Puede arreglársela con un sistema de riego por goteo, incluso. Evita encharcar la planta o dejar agua en el plato inferior de la planta. Si ves las hojas muy suaves, es porque tiene demasiada agua. En verano puedes regar cada 2 o 3 semanas y en invierno una vez al mes. 

  • Sustrato

Al igual que otras plantas crasas, el drenaje es fundamental, pues el aloe es muy sensible al exceso de agua. Por esta causa es mejor utilizar un sustrato especializado para cactus y suculentas, en el que haya presencia de materiales como arlita, arena u otros. Nunca olvides poner una capa de guijarros al fondo de la maceta para facilitar la salida del agua sobrante. En cuanto al abonado, un puñado de hummus de lombriz en el sustrato dos veces al año (al final de verano y en primavera) será suficiente para que se prepare para el invierno y para que siga creciendo.

Es recomendable que la maceta para el aloe sea ancha y no demasiado profunda, pues esto le dará espacio para extender sus raíces y expandirse. En cuanto a su reproducción, podrás ver pequeños brotes de plántulas alrededor de la planta madre.

Espera a crezcan al menos 15 centímetros para extraerlos y dejarlos en un sustrato adecuado para su cultivo. Si no quieres cultivarlos, debes sacarlos de la planta para que n absorba sus nutrientes y la ahogue. 
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Sobre la autora
Ame Rodríguez

Dedicada a crear un ejército de cactus, suculentas, poodles y gatos que me ayuden a conquistar el mundo. En el poco tiempo libre que me queda, juego, escribo y bailo.

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