Todo lo que necesitas saber sobre la luz y tus plantas

Para que tu planta siga creciendo frondosa y exuberante sólo necesita 2 cosas: agua y luz, mucha luz. Parece obvio, pero la verdad es que la cantidad y calidad de luz que reciben tu plantitas es un factor primordial para su desarrollo, además que cada especie tiene necesidades lumínicas distintas. Entender cómo actúa la luz sobre las plantas puede servir para tener una comprensión más cercana de cómo utilizar este recurso a nuestro favor.

Por esa razón hoy te contaremos todo lo que necesitas saber sobre la luz y tus plantas. 

¿Por qué es tan importante la luz para las plantas? 

Las plantas son seres maravillosos, capaces de fabricar su propio alimento; pero para ello necesita vivir una reacción química llamada fotosíntesis, que les permite transformar el dióxido de carbono y el agua en azúcares, que es el alimento que potencia el crecimiento de la planta. La luz del sol es la energía que se emplea para poder echar a andar este proceso. 

Las hojas de las plantas absorben cierta porción del espectro solar. Esto ocurre en las hojas, gracias a la presencia de los cloroplastos, órganos similares a los poros, ricos en clorofila, que además de recibir la radiación solar, absorben el CO2 del ambiente para iniciar esta reacción química.

Pero la luz solar se comporta de formas diferentes sobre la planta, dependiendo de otros factores. 

La luz solar tiene dos características fundamentales que son las que pueden variar y tener un efecto diferente en las plantas que son la calidad y la cantidad. La calidad de la luz está relacionada con el color y la cantidad con la intensidad. Vamos a ahondar un poco más en estos conceptos para que puedas aprovecharlos con tus plantas. 

Colores y calidad 

La calidad de la luz que recibe tu planta está relacionada con los colores y el tipo de luz. Esto no quiere decir que le vas a poner focos de colores a la planta, sino que tiene relación con las ondas que componen el haz de luz. Cada una de estas frecuencias de onda tiene un color particular (que puedes percibir con los ojos sólo cuando la luz pasa por un prisma) y no todos estos colores son útiles para la planta. 

Las plantas prefieren absorber el espectro de luz amarillo, naranja, rojo, azul y violeta. La luz verde no la necesitan en absoluto y por eso la reflejan. La preferida de la mayoría de las plantas verdes es la luz azul y la roja. La luz azul se encarga del hacer el proceso fotosintético más eficiente. Es responsable del crecimiento de las hojas, permite que se estire. La luz roja ayuda a regular el proceso de florecimiento y la producción de frutos.  

Cantidad de luz

La cantidad de luz tiene relación con la intensidad del brillo del sol que alcanza las hojas. En la medida en que la luz alcance los estomas, se estimulará el proceso de fotosíntesis que promoverá el crecimiento de la planta. Ahora, si bien la reacción de la fotosíntesis aumenta proporcionalmente con la cantidad de radiación que absorben las hojas, este punto en el que se obtiene el nivel ideal de energía para iniciarlo, llamado punto de compensación de la luz, cambia según cada especie de planta. Si estas condiciones no se cumplen, entonces la planta no crecerá. Es posible que sobreviva, pero no se expandirá ni florecerá. Dejará de cumplir con su ciclo natural. 

A medida que aumenta la cantidad de luz, se acelera la fotosíntesis exponencialmente hasta que llega a un punto máximo, conocido como punto de saturación de luz, en el que no aumenta la velocidad del proceso. Es el momento perfecto en que la planta está trabajando al máximo de sus capacidades para producir alimento y seguir creciendo, cumpliendo su ciclo completo. 

¿Adentro o Afuera?: Usando la luz para mejorar tus plantas

Imagina que tienes una habitación cuadrada en medio de un lugar despejado, con una gran ventana de cristal de cuerpo completo. Cualquiera podría pensar que da lo mismo poner la planta dentro de la casa, detrás de la ventana de cristal, que ponerla justo en frente pero en el exterior; pero no pues la cantidad y calidad de luz que recibiría sería completamente distinta. 

En el exterior una planta está recibiendo la radiación solar sin filtros desde todos los ángulos. No hay nada que la detenga. En cambio, dentro de una habitación hay barreras físicas densas (puertas, paredes, techo, ventanas) que bloquean casi todas las direcciones. En los espacios cerrados la luz suele venir de una fuente única: una ventana o un foco de luz artificial. Esto puede ser beneficioso o no, dependiendo del tipo de planta que adquieras. 

Los tipos de iluminación

Luz directa o pleno sol

Esto hace referencia a la ausencia de barreras entre la radiación solar y las hojas de tu planta. Especies como los cactus, suculentas y palmas adoran este tipo de iluminación, pues deben recibir al menos y horas de luz directa al día para poder alcanzar su punto de compensación de luz. 

Luz media o semi-sombra

Este tipo de iluminación quiere decir que hay algo que actúa como difusor de la luz solar. Puede ser una cortina delgada y traslúcida, un cristal y otras plantas. Este tipo de iluminación es preferida por plantas tropicales que crecen en la parte baja de la jungla o del bosque, como la monstera o los helechos, donde están protegidas de la luz directa por los árboles más altos. 

Poca luz 

Hay plantas que han evolucionado para poder vivir en ambientes donde las condiciones lumínicas son mínimas, por lo que logran alcanzar su punto de compensación de luz con muy poco. Pero debes tener en cuenta que esto no quiere decir que la planta puede prescindir por completo de luz, siempre necesita algo aunque sea de forma indirecta para poder crecer. Muchas de estas plantas puede sobrevivir, pero no crecerá a menos que se logre el punto ideal. 

¿Cómo conocer las condiciones de luz de mi espacio? 

Saber los requerimientos de luz de tu planta es más o menos sencillo, en Be-Green te entregamos una tarjeta con todas esas características o puedes buscarla en nuestra guía de plantas; pero para conocer la iluminación de un punto de tu hogar sólo necesitas una hoja de papel. 

Sostén la hoja contra la fuente de luz (la ventana, por ejemplo) a mediodía, que el sol está bien alto. Coloca en frente la otra mano, a un metro de distancia, más o menos, y revisa la sombra que proyecta. Si es una sombra oscura y definida, es luz directa. Si la sombra es suave, es luz media. Si no ves casi una sombra, tienes poca luz. 

Juega con estas condiciones, mueve tu planta de lugar, encuentra el sitio perfecto para ella y déjala crecer esplendorosa, recibiendo la luz que necesita. 

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Sobre la autora
Ame Rodríguez

Dedicada a crear un ejército de cactus, suculentas, poodles y gatos que me ayuden a conquistar el mundo. En el poco tiempo libre que me queda, juego, escribo y bailo.

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