Árboles de sombra y poca raíz

Una de las partes más hermosas de diseñar un jardín es pensar en los árboles que puedes plantar, porque son una inversión a futuro. Ese pequeño arbolito que hoy luce tan endeble en algún punto crecerá y será capaz de ofrecer sombra, flores y quizá frutos. Por esta razón es importante escoger los árboles no sólo pensando en el aspecto estético, sino en su función, la forma en que crecerán y cómo desarrollarán sus raíces. 

Si estás buscando árboles que mejoren la temperatura del espacio con su sombra y con raíces poco invasivas, para proteger las construcciones y tuberías, entonces estás de suerte porque te mencionaremos las especies más guapas con estas características, además de lo básico de sus cuidados y por qué deberías preferirlos. 

¿Por qué debemos tener en cuenta las raíces? 

Hace unos cuantos años comenzamos a tener problemas con las tuberías en casa. Luego romper el suelo y extraer los tubos descubrimos el origen de todo: las raíces de uno de los arboles del jardín habían roto la tubería. Lo más triste es que, además de pagar un montón de dinero por las reparaciones, tuvimos que deshacernos del árbol. Parece una anécdota simple, pero la verdad es que es imprescindible conocer qué especie de árbol tiene el tamaño adecuado para el espacio y si sus raíces son agresivas o no. Recuerda: la culpa no es del pobre árbol, sino de los humanos que lo plantaron sin investigar si era lo adecuado. 

El sistema radicular tiene dos funciones: son un anclaje al suelo, que les permite resistir vientos y tormentas, pero también son la forma en que el árbol puede absorber y transportar el agua y nutrientes que requiere para mantenerse vivos. Las raíces suelen extenderse en un área similar a la extensión de su copa, aunque puede superar estas dimensiones en muchas especies. De hecho, cuando consideramos al árbol entero como un individuo, la copa sólo representaría un 30% de su volumen total, el 70% del árbol está debajo y va creciendo en proporción. 

Existen dos tipos de raíces en árboles. Raíces Extensivas, que son más o menos del mismo grosor, se extienden a los lados como la copa del árbol y tienen muy buen agarre al suelo. Son las más dañinas para las estructuras, porque son las que invaden los espacios. Las raíces pivotantes se caracterizan por tener una raíz principal que tiene mayor grosor. Crecen hacia abajo, hacia lo profundo de la tierra y tienen menos anclaje. Esto los hace un poco riesgosos en caso de fuertes vientos o tormentas, pues pueden caer con más facilidad. 

Es importante tener en cuenta el tipo de raíz de los árboles que se escojan para el jardín, sobre todo si van a estar muy cerca de la casa u otras estructuras. Las raíces tienen el instinto de buscar agua de forma incesante, por esta causa es que perforan tuberías o buscan adentrarse en otros terrenos, llegando a destruir sistemas completos de tuberías subterráneas, invadir piscinas o romper el suelo en el mejor de los casos. Dicho esto, es importante que evites especies de árboles como el eucalipto, sauce o el álamo, que son unos chicos muy sedientos y no se detendrán hasta encontrar una fuente de agua continua con sus raíces muy desarrolladas e invasivas.

Árboles con poca raíz 

Por alguna extraña razón pensamos que el tamaño de las raíces es proporcional a las dimensiones de la copa, y nada es más alejado de la realidad. Aunque no lo creas, hay especies de árboles gigantes e imponentes que son perfectos para plantar cerca de construcciones, pues sus raíces son escasas y poco profundas. Como si fuera poco, muchos de estos árboles tienen una copa frondosa que se extiende para proporcionar sombra, así que estas especies son las ideales para tener en jardines que están cerca de casa o en pequeñas extensiones de terreno que tengan alguna construcción cerca. Algunas especies más adecuadas para la península ibérica son: 

  1. Bauhinia o Árbol Orquídea

Lo más característico de este árbol son sus hojas lobuladas, que asemejan el casco de una vaca o un camello. Son originarios de Asia y pueden llegar a medir entre 6 a 7 metros. Producen una flor blanca o rosa que parecen pequeñas orquídeas. Su copa es muy densa y son ideales para plantar cerca de casa porque no tienen raíces invasivas y su porte parasolado da una sombra increíble. 

Las Bauhinias disfrutan vivir a pleno sol y requieren poco riego. Aunque no lo creas, son capaces de soportar heladas suaves de hasta -7° C. Las flores no tienen mucho aroma, pero son una pasada y atraen pajaritos, así que pasarás horas disfrutando su canto y colores. Si bien son caducifolios (es decir, que pierden sus hojas en la temporada fría) no son árboles que tienen frutos o semillas molestas que manchan el suelo o ensucian demasiado el jardín. 

  1. Arce 

Estos son árboles hoja caduca, que se dan muy bien en las zonas templadas de la tierra. Esta condición es muy importante, pues no se dan bien en lugares de temperaturas cálidas y prefieren ambientes con estaciones diferenciadas y con inviernos que alcancen los 0°C.

  Hay muchas variedades de arces, así que has de prestar atención para ver qué variedad es el que te conviene. Si tienes poco espacio, puede buscar el acer negundo que crece hasta 15 metros, el campestre que alcanza los 10 metros o el pensylvanicum que oscila entre 5 y 10 metros. 

  1. Árbol del amor 

Les voy a confesar que soy una fanática empedernida de los árboles con flores y colores, así que el árbol de Amor, Árbol de Judas, Ciclamor o Cercis Siliquastrum siempre ha estado en mi lista de los deseos y es que es imposible no prendarse de ese festival de flores de color lila que transforma el árbol en primavera. No es muy alto, pues llega a medir entre 6 a 12 metros, pero es fantástico para darle sombra al jardín. 

El árbol de Judas es de hojas caducas, es decir que se pierden en la temporada fría pero en vez de aparecer en primavera, el árbol se llena completo de flores y luego es que regresan las hojas. Resiste el frío, hasta 18°C así que viene perfecto para esas regiones con climas extremos. 

  1. Plátano de Sombra - Plátanus hispanica 

Una de las especies autóctonas más plantadas en toda la península, el plátano de sombra es un árbol ornamental de hojas caducas, que crece bastante rápido y se distingue porque produce mucha sombra gracias a sus dimensiones, pues alcanza entre 30 a 40 metros de altura. Es fácil de cultivar a pleno sol, muy frondoso, longevo y si bien prefiere las regiones templadas, aunque de verdad crece casi en cualquier lado.

 Es importante tener en cuenta un detalle: este árbol es muy alérgeno. Si sufres de alergias, sinusitis y afecciones similares, es mejor mantenerse alejado de esta especie, sobre todo en primavera pues cuando se produce la floración libera una gran cantidad de polen que puede afectar tus vías respiratorias.

  1. Prunus: cerezos y ciruelos 

Los árboles de este género son una verdadera pasada. Hay un montón de variedades, pero los que tienen las raíces más escasas y son mejores para dar sombra son las variedades prunus mahaleb, prunus serrulata y prunus cerasifera. Son árboles caducifolios que pueden medir un máximo de 12 metros. Se caracterizan porque en primavera se cubren de unas florecillas preciosas, de color blanco o rosa. 

¿Has visto los árboles de cerezo japoneses? Pues son prunus cerasifera. Pero no sólo son preciosos, sino que son perfectos para climas extremos pues soportan temperaturas hasta de -18° C. Son de cuidados más o menos sencillos, pero requieren las estaciones bien diferenciadas (con inviernos bien fríos) para poder florecer y cumplir su ciclo. 

  1. Cítricos

Limones, naranjas o mandarinas ; cualquiera puede ser un precioso árbol que no sólo de sombra sino que proporcione deliciosos frutos. Son de hoja perenne, así que conserva su follaje durante todo el año. Las flores huelen delicioso y además tienen un lindo porte. Soportan hasta -7° C aunque has de protegerlos en caso de heladas demasiado fuertes. Si los abonas de primavera a otoño, tendrás unos frutos increíbles. Para mi es una de esas especies que todos debemos tener el jardín si las condiciones ambientales se prestan para ello y dependiendo de la variedad, pueden comenzar a dar frutos en su primer año. 

  1. Fresno

Es un árbol caducifolio, cuyas hojas verdes cambian a un precioso color amarillo en otoño. En primavera produce unas lindas flores blancas que tienen un delicioso aroma. Crece hasta 12 metros, aunque se han reportado fresnos que miden 40 metros. El Fresno es un árbol genial para esos lugares donde hay bastante sombra y soporta muy bien las heladas, pero no les gusta en absoluto los climas excesivamente calurosos, así que evítalos si en tu región los inviernos son leves y el calor es agobiante.

  1. Roble 

Un árbol de roble puede vivir hasta 200 años. Conocido en todo el mundo por su madera, es de origen europeo y de tipo caducifolio. Hay un montón de especies que se dan muy bien en toda la península. Por ejemplo, el Quercus Pyrenaica es una especie protegida en Andalucía y se da muy bien allí, mientras que Quercus Faginea es ideal para la región mediterránea. 

Los Robles son árboles pueden llegar a medir hasta 25 a 40 metros de altura. Prefieren lugares húmedos, climas templados con estaciones bien diferenciadas, pero con temperaturas entre los 40° a -15°C. Lo más hermoso de estos árboles es su transición de otoño, con colores profundos y hermosos que decorarán tu jardín. 

  1. Árbol de Júpiter

Conocido también como Lila de las Indias, el Lagerstroemia indica L es un árbol guapísimo que se cubre de flores en ramilletes, de color rosa, rojo o blanco cada verano hasta otoño. Desde primavera se adorna con sus hojas verdes brillantes y al terminar la floración, cambia de tonalidades doradas o púrpuras. Todo un espectáculo. 

El árbol de Júpiter prefiere suelos drenados, riego moderado a escaso y mucha luz. Es importante podarlo a final del invierno para que retoñe con fuerza en primavera. Se debe abonar cada 15 días con un buen abono ecológico, preferiblemente líquido para que las flores aparezcan con mucho más vigor. 

Cuidados de árboles de sombra y poca raíz 

Escoger el árbol adecuado es apenas una pequeña sección de la responsabilidad que has asumido. La mayoría de las especies que te hemos propuesto son de muy bajo mantenimiento, pero has de tenerles algo de cuidado durante sus primeros años de vida, porque apenas están en crecimiento. Esto incluye protegerlos de las heladas, pues cuando son jóvenes pueden verse afectados. 

Aún cuando estos árboles son de poca raíz, es importante darles suficiente espacio para extender sus sistema radicular. Trata de alejarlos al menos un metro de cualquier construcción (muro, suelos asfaltados o similares) para evitar que con el paso de los años afecten estas estructuras. Recuerda que no es culpa del árbol, sino de las personas que lo plantaron y no tomaron las precauciones adecuadas. 

Es necesario regar el árbol según las necesidades particulares, pero también has de tener en cuenta las condiciones medioambientales. Si hace mucho calor o el sol da directo en el terreno donde están sembrados, es probable que debas aumentar la frecuencia de riegos. El agua de lluvia es ideal, pero si no tienes la suerte de vivir en un lugar donde hayan lluvias regulares, puedes llenar un cubo con agua de la llave y dejarla reposar al menos 24 horas para que se evapore el cloro y otras sustancias que pueden afectar la salud de tus árboles. 

Si quieres árboles con ramas frondosas, flores increíbles y porte magnífico necesitas enriquecer el sustrato con abonos orgánicos. Utilízalos de forma recomendada para su especie, normalmente durante la temporada de crecimiento que va desde primavera hasta inicios de otoño. Investiga si hace falta podar el árbol y en qué temporada hacerlo. Esto hará que crezca vigoroso y en poco tiempo, convirtiendo el jardín en un espacio fresco y delicioso. 

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Sobre la autora
Ame Rodríguez

Dedicada a crear un ejército de cactus, suculentas, poodles y gatos que me ayuden a conquistar el mundo. En el poco tiempo libre que me queda, juego, escribo y bailo.

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