Cuidados de la hiedra

La hiedra siempre me ha parecido una planta encantadora, hay algo mágico en esas pequeñas hojitas que trepan sin descanso por paredes y enrejados si se lo permites. Son tan elegantes y guapas que cuando les permite treparse por las fachadas y paredes, da la impresión de que estás en una villa perdida en una historia de Jane Austen. 

Pequeñas, delicadas y un poco tercas, la hiedra es una planta que admite ser cultivada en interior y exteriores, puede trepar o caer, pero jamas pasará desapercibida. Además es muy fácil de mantener y reproducir, así que queda perfecta para cubrir espacios bajo otras plantas y crear cascadas verdes en casa. Cuidar de la hiedra es muy sencillo y querrás tener varios ejemplares para llenar con su presencia todos tus espacios. 

Características de la hiedra 

La hedera hélix o hiedra es una planta nativa de los bosques húmedos de Europa, África y Asia. Trepadora, de hojas perennes (es decir que permanece verde todo el año, aún en invierno), se destaca por crecer a velocidades vertiginosas. De hecho, su nombre hedera viene del latín y significa “agarrar”, mientras que helix significa “espiral”, haciendo referencia a la forma que adquiere su tronco mientras crece. Sus hojitas pueden medir entre 5 a 10 centímetros y suelen ser lobuladas.

Produce flores de color verde, que no tienen mucha importancia estética pero si que son necesarias para el equilibrio ambiental. La hiedra florece en Agosto o Septiembre y su periodo de floración se extiende hasta diciembre. Estas flores son ricas en néctar y polen y son muy atractivas para insectos polinizadores, sobre todo en estos meses en que se preparan para hibernar.

La hiedra presenta fototropismo negativo, al igual que plantas como la Monstera Deliciosa. Esto quiere decir que crece activamente hacia la sombra, alejándose de la luz pero esto es porque está buscando la sombra de los árboles más altos, de los que trepará para alcanzar una posición más alta que le permita obtener más luz. 

Existen al menos 15 tipos de hiedra, entre las que destacan la hedera rhombea, con nervaduras un poco más claras, la hedera algeriensis, que tiene hojas variegadas blancas y verdes, además de las variedades canariensis, hibernica, azorica y colchica. Es importante destacar que esta planta es tóxica si se ingiere, por lo que conviene mantenerla alejada de niños y mascotas. Otro detalle interesante es que esa planta que conocemos como hiedra venenosa, que causa alergias y comezón al contacto, en realidad no pertenece a la familia de la hiedra hedera, sino que es parte de la familia anacardiaceae, y se llama toxicodendron radicans. 

La hiedra es una planta tan prolífica que hay quienes prefieren sembrarla en macetas o jardineras donde puedan contenerla.  El secreto de su crecimiento está en esas pequeñas raíces aéreas que le permite trepar por las superficies mientras absorben la humedad ambiental. De hecho, en algunas zonas de Norteamérica es considerada una planta invasiva que evita el crecimiento de plantas nativas, así que es algo que debes tener en consideración si piensas plantarla en el exterior.

Curiosidades y usos de la hiedra

Los antiguos celtas usaban guirnaldas hechas con hiedra para ahuyentar las malas energías y enfermedades del ganado. Se le atribuían propiedades curativas y al ser una planta perenne se asocia con la fertilidad y feminidad. Luego comenzó a usarse como un elemento decorativo en navidad, junto al acebo y otras perennifolias. 

De hecho, se dice que la costumbre de tapizar la fachada de la casa con hiedra viene de los druidas, quienes la usaban para proteger su hogar. Ya sea que atraiga la buena fortuna o no tenga mayor efecto, cubrir las paredes con hiedra ofrece un recubrimiento ecológico, sostenible, que puede ayudar a mantenerla mucho más fresca en verano; pues actúa como un reductor térmico y filtra los rayos solares. 

Lejos de lo que se pueda creer, esta planta evita la acumulación de moho en las paredes, pues al requerir la humedad para vivir, absorben el exceso del ambiente. En invierno, reduce la pérdida de temperatura pues hace frente al viento y si se crea una cámara de aire entre la hiedra y las paredes; por ejemplo, usando un bastidor, malla o soporte para que trepe por ahí y no directamente en la pared, optimiza su función aislante. 

Descrita como vigorosa o agresiva, esta planta es considerada una forma elegante de decorar paredes de piedra o enrejados, pero también se emplea para cubrir espacios bajo las plantas o en el suelo.  La hiedra puede crecer hasta 20 centímetros al años, por lo que es una opción rápida e interesante para llenar de verde los espacios. 

La hiedra en el interior del hogar también puede actuar como un elemento ornamental y útil. La hiedra pertenece al grupo de las plantas purificadoras, por lo que suele ser una planta recomendada para decorar dormitorios, sobre todo si la agrupas con otras plantas purificadoras. Es capaz de filtrar partículas nocivas del ambiente como el benceno, formaldehído, xileno, entre otras. 

Las hiedras quedan guapísimas en maceteros colgantes, pues permitirá lucir la cascada de hojas en la que se convertirán sus tallos. Pueden servir para añadir altura y dimensión a tus espacios. Si la cuelgas de forma simétrica (una cada lado del sofá, por ejemplo) balanceará el lugar y le dará un toque natural increíble. 

Otra opción magnífica es guiarla con ganchos y soportes para que se enrede en el marco de las puertas u otras estructuras. De hecho, hay quienes hacen topiarios con hiedra o las hacen subir por estructuras hechas de metal o madera para darles formas caprichosas. Quedan guapísimas y puedes ponerte creativa. Como son de rápido crecimiento cubrirá el espacio que le asignes en un santiamén. 

Si tienes poco espacio dentro de casa o sientes que una hiedra tan exuberante pueda ser muy recargada, puedes hacer pequeños puntos verdes. Ubica pequeñas macetas con hiedra de forma que caiga como una pequeña cascada desde repisas, mesas y bibliotecas, aprovechando el espacio vertical y los niveles. Lo mejor de esta planta es que resulta fácil de cuidar y mantener por lo que no te costará mayor esfuerzo reproducirla y mantenerla preciosa y abundante. 

Cuidados de la Hiedra 

Cuidar una hiedra es bastante sencillo, pues son plantas rústicas y resistentes. Si está en el interior de casa has de tener especial cuidado con los niveles de humedad, mientras que si está en el exterior el punto débil puede estar en la cantidad de luz que recibe. Si logras controlar estas variables, te auguramos un cultivo exitoso de hiedra. Recuerda que puede ser invasiva, así que has de poner atención para podarla y mantenerla a raya en exteriores.

Iluminación

La hiedra se adapta muy bien a diferentes entornos lumínicos. La situación ideal sería en un lugar con mucha luz indirecta o donde le lleguen un par de horas de sol directo cuando mucho, esto último es muy importante si tienes una planta con hojas variegadas porque la falta de luz directa hará que la hoja se ponga completamente verde. Puede vivir en un sitio con sombra, pero tiene que haber algo de luz. 

Riego

El riego ha de ser moderado en primavera y verano, 2 a 3 veces a la semana, reduciéndolo en otoño e invierno a 1 vez a la semana. De todas formas verifica el sustrato antes de regar y ante las dudas, es mejor esperar un día más pues la hiedra prefiere estar un poco más seca. Es susceptible a los encharcamientos y el exceso de humedad en las raíces puede ser fatal, así que ten cuidado y procura que el sustrato drene muy bien. 

Humedad 

Si quieres una hiedra exuberante, verde y preciosa necesitas proporcionarle un ambiente húmedo. En los meses de más calor deberás pulverizarla con un poco de agua mientras que en los meses más fríos, sobre todo si está en el interior de casa con la calefacción, puedes poner platitos con agua, ponerla cerca de otras plantas o instalar un humidificador. Durante la época más cálida puedes darle una ducha refrescante cada 3 semanas para quitarle el polvo y prevenir las molestas plagas. 

Sustrato

La hiedra no es para nada exigente con el sustrato. Puede crecer feliz en un sustrato neutro o algo ácidos. Si eres un manitas y quieres mezclar tu propio sustrato, hay quienes consideran que la mezcla ideal es 60% compost, 20% turba, 10% de perlita y 10% de hummus de lombriz. La única condición no negociable para esta planta es que el sustrato tenga muy buen drenaje, por lo que también puedes poner guijarros en el fondo de la maceta para ayudarla a deshacerse del exceso de agua. 

Maceta

Puedes escoger una maceta que sea más ancha que alta, esto es porque esta planta tiene raíces más bien superficiales, que no se entierran con profundidad, además necesita más espacio superficial para poder crecer a sus anchas. 

Temperatura 

A la hiedra le molan las temperaturas cálidas a medias. Lo ideal es que esté entre 12 a 20°C pero tiene un amplio margen de tolerancia, aunque si la temperatura desciende a más de -4° C pude comenzar a sufrir daños. Si tienes una hiedra variegada, has de saber que sus requerimientos de temperatura son mayores, es decir, que deberían estar en un ambiente aún más cálido.

Fertilización

Es necesario abonar la hiedra durante su temporada de crecimiento, es decir en primavera y verano. Puedes usar abonos orgánicos o buscar algún fertilizante con equilibrio 3:1:2  (es decir, que por cada 3 medidas de nitrógeno, hay 1 de fósforo y 2 de potasio). Fertiliza cada 15 días durante la temporada cálida y abstente de hacerlo en otoño e invierno. 

Poda 

Esta planta admite la poda para poder controlar su crecimiento y hacer que crezcan más tupidas. Puedes hacer un par de veces al año, en primavera si están en el interior de casa y en verano si está en el exterior. Hazlo cortando aquellas ramas demasiado alargadas, que se salgan de la forma que quieres o hacer un recorte más o menos parejo si queires que crezca más llena. Usa tijeras limpias y desinfectadas. 

Reproducción

La hiedra crece tan fácil y rápido que no te costará tener un pequeño ejército de hiedras para decorar tus espacios. Hay distintas formas de reproducirla, incluyendo semillas, pero par ami la más práctica y sencilla es a través de esquejes, porque puedes aprovechar los recortes de la poda para reproducirla.

Corta ramas de unos 5 a 7 cm de largo o corta esquejes que tengan a menos 2 o 3 nudos con hojas. Yo prefiero ponerlas en un vasito con agua en un lugar iluminado hasta que broten las raíces. Una vez tengan raíces, trasplántalas a una maceta con sustrato. Hay quienes prefieren plantar directamente en las macetas definitivas con sustrato fresco. El proceso de enraizamiento puede tardar entre 2 a 3 semanas. 

Plagas y problemas 

Las hiedras son resistentes, pero pueden ser susceptibles a la plaga de pulgones, cochinillas, araña roja, trips y otros ácaros. El primer paso es siempre prevenir, manteniendo niveles adecuados de humedad, regando de forma adecuada y desinfectando los instrumentos usados para podarlas. En caso de que las plagas hagan de las suyas, siempre puedes usar un plaguicida orgánico. 

Tu hiedra no puede hablar, pero si que puede darte pistas para que sepas qué está saliendo mal. Revisa sus hojas en busca de estos síntomas: 

- Hojas decoloradas: si las hojas no lucen tan verdes y brillantes, es muy probable que esté recibiendo luz solar de forma directa.

- Hojas secas: la planta está en un lugar donde ha quedado expuesta a temperaturas muy altas, el sol ha quemado el tejido de las hojas y tiene muy poca humedad.

- Hojas ennegrecidas: hay exceso de agua.

- Hojas tristes y caídas: hace falta riego y pulverizar las hojas

- Desaparece el variegado: el tiempo de exposición solar no es el adecuado, debe recibir unas 2 o 3 horas de sol directo máximo. Revisa los niveles y el tipo de abono que estás aplicando. 

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Sobre la autora
Ame Rodríguez

Dedicada a crear un ejército de cactus, suculentas, poodles y gatos que me ayuden a conquistar el mundo. En el poco tiempo libre que me queda, juego, escribo y bailo.

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