¿Está tu planta sana?

Una de las principales preocupaciones de los principiantes (y los que no lo son tanto) del mundo de las plantas es que no siempre se tiene la certeza de lo que está ocurriendo con la planta. Es típico escuchar a alguien decir que su plantita nueva estaba bien y de repente amaneció muerta. Los síntomas estaban allí, sólo que no supieron interpretarlos. Sigue leyendo, porque te diremos cómo saber si tu planta está sana.

Abre bien los ojos

Todas las personas que se compran una planta nueva para darle vida a sus espacios tiene el deseo secreto de convertirse en una de esos individuos que tienen manos mágicas, que tocan las plantas y las hacen crecer, florecer y prosperar. Todos soñamos con tener una pequeña selva en casa, que crezca perfecta y abundante. Pero la verdad es que la mayoría terminamos con la idea de que todo lo que tocamos perece, que cuidar de las plantas es muy complicado y que se requiere talento. Nada más alejado de la realidad: la única cualidad que requieres para convertirte en el hada de las plantas es saber observar. 

Cuando ves que una persona está pálida, ojerosa y decaída; puedes saber casi de inmediato que está enferma. Y si la escuchas estornudar o toser, seguro que concluyes que tiene un resfriado. Lo mismo ocurre con las plantas: su exterior cambia cuando están siendo atacadas por una plaga, enfermedad o les hace falta algo. Sólo necesitas saber observar y buscar los síntomas. 

En primer lugar, necesitas saber cómo luce tu planta sana. De qué color son las hoja, como debe crecer, de qué color son sus flores si las tiene y cuándo es su tiempo de floración, entre otras características y recomendaciones de cuidado. Si has comprado tus plantas en Be Green no será difícil encontrar esta información, porque te la proporcionamos en una tarjeta cuando te la enviamos a casa. Esto te permitir establecer un criterio de normalidad, del deber ser. 

Lo que debes revisar

Necesitas observar tus plantas cada vez que tengas la oportunidad. Puedes mirarlas en la mañana mientras tomas tu café, mientras escuchas un audio en tu móvil… parece algo muy simple, pero esa observación superficial puede ayudarte a detectar a tiempo posibles problemas. Pero, ¿que debes buscar? 

Las plantas reflejan su estado de salud en sus hojas, el aspecto general y las raíces. Con el aspecto general me refiero a si luce erguida, si se ha inclinado, si está decaída, si los tallos se han engrosado, si tienen manchas u otros detalles extraños, si ha crecido y tiene hojas y brotes nuevos o no.

Los síntomas

Hojas:

Si la hojas jóvenes de tu planta se tornan amarillentas, puede ser por falta de sol, se te ha ido la mano con el fertilizante o porque le falta algún mineral importante. Si las que se han puesto amarillas son las hojas más antiguas y están como caídas, pues puede ser por exceso de agua, falta de nitrógeno o raíces podridas por exceso de riego. 

Si las hojas son de su color normal, pero están caídas y un poco arrugadas de seguro a tu planta le falta agua. Riégala y vuelve a revisar en unas horas. Cuando las hojas están muy pálidas, puede que le hace falta fertilizante o que ya es hora de transplantarla porque la maceta se le queda pequeña. 

Si las hojas se han caído y se te ha quedado el tallo casi desnudo, y no le han crecido nueva so crecen muy lentamente, puede ser por falta de riego. De todas formas, revisa el envés de las hojas por si acaso ves algo extraño como insectos. Cuando las hojas se deforman y pierden sus colores, debes regar menos o revisar el drenaje de la maceta porque puede estar acumulándose y afectando el crecimiento de la planta. 

Aspecto general:

Cuando ves que el tallo se ha puesto muy largo y la planta se ha inclinado en ángulos extraños es porque está buscando una fuente de luz más directa. Es hora de mover la maceta a un lugar más iluminado. Puedes corregir la postura de la planta con una varita para sostenerla. 

Si ves que las hojas y el sustrato están cubiertos por una capa blanquecina, casi como una arenilla blanca, estás ante la presencia de un hongo por humedad. Puede ser causado por exceso de humedad y falta de sol, pero también puede ser signo de oídio. No te preocupes, que con un fungicida para plantas puedes eliminarlo con facilidad. 

Si ves que tus plantas están creciendo con formas extrañas, con el tallo más delgado (es algo que se ve muy fácil en suculentas), revisa muy bien la planta en búsqueda de pequeños puntos blancos o amarillentos o tiene algo que parece fibra de algodón, porque esos son síntomas de cochinillas. Hay remedios caseros, como limpiarlas con alcohol de quemar, que te ayudarán a eliminarlas. 

¿Tu planta florece? Revisa en qué época debería hacerlo y si no lo hace, es porque no tiene las condiciones adecuadas. Es el momento de fertilizar, replantar y evaluar si está recibiendo todo lo que necesita.

Raíces:

Levanta la maceta. Si ves que las raíces han comenzado a asomarse por los agujeros de drenado, es hora de ponerla en una maceta más grande. Lo mismo si logras ver las raíces en la superficie del sustrato. Aprovecha cuando la replantes para ver las condiciones de las raíces. Si están demasiado oscuras es que necesita un mejor drenaje o regar menos, también revisa si tiene hongos, insectos u otros. Lo mejor es prevenir, utilizando cada cierto tiempo algún insecticida de amplio espectro, indicado para el tipo de planta. 

Cuidar de tus plantas es ponerles un poco de atención. Es seguro que en muy poco tiempo podrás detectar casi de inmediato cualquier anormalidad con tu planta y podrás hacer los cambios necesarios para mantenerla con vida.
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Sobre la autora
Ame Rodríguez

Dedicada a crear un ejército de cactus, suculentas, poodles y gatos que me ayuden a conquistar el mundo. En el poco tiempo libre que me queda, juego, escribo y bailo.

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