La mudanza: cómo y cuándo replantar

La mudanza: cómo y cuándo replantar

Cuando sientes que tu piso se te queda pequeño, que no ofrece lo que requieres o que sencillamente ya no te conviene su ubicación, sabes que ha llegado el momento de pensar en una mudanza. Lo mismo ocurre con las plantas. La maceta es como el hogar de tu planta, contiene el sustrato del que obtiene agua y minerales para sintetizar sus nutrientes y protege las raíces; pero hay momentos en los que este hogar ya no es suficiente, por lo que se hace indispensable replantar. Te enseñaremos cómo reconocer cuáles son los signos que te indican que es el momento ideal para hacerlo y cuál es el procedimiento para hacerlo. 

¿Cuándo transplantar?

Así como las mudanzas son difíciles y complicadas, los transplantes son traumáticos para la planta. No es un proceso natural y requiere energía para adaptarse a su nuevo hábitat, por lo que debe hacerse sólo cuando sea necesario y respetando los tiempos de cada especie de planta. Debes considerar un transplante cuando: 

  • La planta ha dejado de crecer y desarrollarse.
  • Las raíces se asoman por los agujeros de drenaje de la maceta o por encima del sustrato. Esto quiere decir que ya la maceta es excesivamente pequeña y es urgente moverla para que no muera.
  • Acabas de comprarla y la maceta luce demasiado pequeña, hasta el punto en que se inclina por el peso de la planta.
  • Está en un sustrato inadecuado.
  • La maceta se ha roto o deteriorado.

Consejos para antes de replantar

  • El tipo de sustrato debe ser adecuado para las necesidades específica de la planta.
  • La planta no debe estar en plena floración o produciendo frutos, pues el replantar podría detener la floración.
  • El momento perfecto para replantar es al final del invierno, justo antes de que la planta vuelva a despertarse para la primavera.
  • Si acabas de comprar la planta y está llegando a casa, debes esperar al menos una semana que se haya acostumbrado a su nuevo entorno, las condiciones de luz y humedad.
  • Elige la maceta apropiada. Las hay de plástico y de barro o porcelana, que ofrecen ciertas ventajas estéticas y funcionales frente a las de plástico. Lo más importante es escoger el tamaño. Si es demasiado pequeña, tendrás que cambiarla al poco tiempo pero si es excesivamente grande, corre el riesgo de encharcarse por el exceso de agua.

El tamaño dependerá del tipo de planta. Si vas a replantar una planta que crece mucho, como palmas, bambú, costilla de adán, entre otras, busca una que sea unos 5 cm más ancha y larga que la que tenía. Los cactus y suculentas necesitan macetas más anchas que altas. 

  1. Cómo replantar

Elige un lugar con sombra o cubierto, donde no le llegue sol directo a las raíces durante el proceso. Reúne todo lo que vas a necesitar: sustrato, la nueva maceta, la planta, tijeras, regadera y diarios viejos para proteger la superficie. Si tu planta tiene espinas, como los cactus, debes tener guantes protectores. Prepara la nueva maceta. Es recomendable que pongas una capa de grava antes del sustrato, pues así mejoras el drenaje y evitas problemas con encharcamientos. 

Ahora debes sacar la planta de su antigua maceta. Si las raíces asoman por los agujeros de drenaje, entonces debes romper la maceta con las tijeras para evitar dañar las raíces. Debes actuar con delicadeza, para evitar que el cepellón (la tierra que cubre las raíces y tiene la forma de la maceta) se desmorone. Esto protegerá las raíces. Comienza regando muy bien la planta, para compactar la tierra. 

Dale unos golpes a la maceta por los lados, para despegar el cepellón de las paredes. Si es pequeña, toma la planta colocando la palma de la mano cubriendo la boca de la maceta y voltea, para que caiga completo el cepellón en tus manos. Si la planta es muy grande, puedes tomar con cuidado la base del tronco o tallo principal de la planta y tirar ligeramente hacia arriba. Debería salir con facilidad. 

Coloca el cepellón dentro de la nueva maceta para medir si queda a la altura correcta y cuanto sustrato debes añadir sobre el fondo de grava para que quede en el centro y a buena altura. Una vez tengas esto listo, agrega más sustrato alrededor del cepellón, apretando suavemente para darle estabilidad y firmeza a la planta. Si quieres puedes poner piedrecillas o grava en la superficie. 

Una vez replantada, riega muy bien tu planta y colócala en un lugar con semi sombra, hasta que veas que comienza a crecer. Podrás volver a abonarla luego de un mes de haberla transplantado. Recuerda que toda mudanza puede ser difícil, pero un cambio bien hecho siempre será para mejor y tu planta te lo agraecerá.
¡Compártelo con el mundo!
Sobre la autora
Ame Rodríguez

Dedicada a crear un ejército de cactus, suculentas, poodles y gatos que me ayuden a conquistar el mundo. En el poco tiempo libre que me queda, juego, escribo y bailo.

10% de descuento

en tu primera compra
¡Suscríbete y únete al club!

#LoveBeGreen


Acepto los términos de uso y la política de privacidad.