Mantén tus orquídeas vivaces y brillantes

Tipologías de Orquídeas

Hay miles de especies e híbridos de orquídeas, pero existen dos géneros más populares. Se trata, por un lado, de los híbridos de phalaenopsis, que también son  conocidas como orquídeas polilla, de hojas anchas en la parte inferior y tallos largos coronados por flores rosadas, blancas, amarillas o púrpuras.

Por otro lado, existen las dendrobium, híbridos también llamados orquídeas de caña, que llevan varias flores a lo largo de tallos frondosos y erguidos.

 

Además, debes saber que las orquídeas de interior son principalmente las epífitas (aquellas que crecen en los árboles) o litofíticas (que crecen en rocas). En su hábitat natural, eso significa que utilizan a los árboles o rocas como soporte y forma de alimentarse de los restos de plantas acumuladas alrededor de sus raíces. También hay algunas especies terrestres que crecen en el suelo.

Aunque tengan esta naturaleza, muchas orquídeas epífitas y litofíticas se pueden cultivar en macetas que contengan un abono de orquídeas especializado y de drenaje libre. De esta forma, las orquídeas suelen formar raíces aéreas fuera del contenedor.

Cómo cuidar a tus orquídeas

Lo más importante que debes saber sobre tus orquídeas es su necesidad de agua. Lo ideal es regarlas una vez a la semana, revisando su suelo con frecuencia hasta que tengas una idea exacta de la cantidad de agua que necesita tu orquídea. Es recomendable tener en cuenta que debes dejar que la tierra se seque un poco entre los riegos.

Las orquídeas que se cultivan en los interiores pueden beneficiarse de una humedad adicional. La mejor manera de conseguirlo es colocar una bandeja humidificadora debajo de la planta. Para ello, cubre el fondo de una bandeja poco profunda con una capa de guijarros pequeños (pequeñas piedras redondeadas) y luego añade agua justo debajo de la parte superior de los guijarros. Coloca la planta en la parte superior, asegurándote de que el fondo de la maceta no toca la superficie del agua. Finalmente, el agua se evaporará lentamente, agregando humedad al aire alrededor de tu planta.

La fertilización, la clave para mantener su vigor

Fertiliza tus orquídeas una vez a la semana con un fertilizante equilibrado, para plantas de interior, diluido a un cuarto. Finalmente, transplanta tu orquídea cada tres años aproximadamente, transfiriéndola a un contenedor de un tamaño más grande, preferiblemente a una maceta de orquídeas, que permite que las raíces reciban más aire. Estas macetas tienen agujeros, hendiduras u otras aberturas a los lados para mejorar el flujo de aire en las raíces de la planta.

Después de que las orquídeas florezcan, las flores suelen caer. Esto es algo normal ¡no pienses que la has cuidado mal! y, además, la planta se tomará su tiempo en volver a florecer. Por eso  te recomendamos que dejes tu planta cerca o a la sombra de algún árbol, en un sitio fresco, hasta que le vuelvan a nacer flores.  Las orquídeas tienen una vida útil extraordinariamente larga (hasta 100 años o más) así que a veces sobreviven a sus dueños. De hecho, los fanáticos de las orquídeas dejan sus preciadas orquídeas a otros en su testamento.

Temperatura y luz en las Orquídeas

A las orquídeas les gusta una gran variedad de temperaturas, así que elige la mejor posición en la casa para satisfacer las necesidades de tu orquídea.

Por un lado, encontramos las orquídeas de crecimiento fresco, como la Brassia, el Dendrobium o el Oncidium. Todas ellas necesitan una temperatura mínima de 10 °, así que un invernadero o una habitación interior sin calefacción serán ideales para sus cuidados. Si se cultiva en un ambiente más cálido, la floración se reducirá. Por otro lado, se pueden colocar al aire libre en verano, en un lugar con sombra.

Por otro lado, las orquídeas de temperatura intermedia como la Miltoniopsis y el Paphiopedilum prefieren una temperatura mínima de 13-15 °.

 

Finalmente, las orquídeas de cultivo cálido, como las siempre populares Phalaenopsis, disfrutan de las condiciones interiores de las habitaciones durante todo el año, con un requisito de temperatura mínimo de 18 ° C.

Riego, humedad y alimentación

Las orquídeas prefieren una alta humedad, pero sus raíces se pudren fácilmente en el abono húmedo, así que riega una vez a la semana con agua de lluvia tibia.

 

Lo ideal es regar desde arriba y siempre verter el agua que se acumula en el platillo debajo de la maceta. Alternativamente, sumerge el recipiente en un balde de agua y déjalo escurrir completamente. De vez en cuando te recomendamos que rocíes el follaje y las raíces aéreas con agua. Y recuerda,  reduce la humedad en invierno, si las temperaturas son bajas.

 

Así pues, como habrás deducido, las orquídeas tienen diferentes requisitos de alimentación. Sin embargo, como regla general, te recomendamos que las alimentes con un fertilizante líquido para orquídeas cada tres riegos durante la temporada de crecimiento.

¿Cuándo transplantar mis orquídeas?

El trasplante de orquídeas se puede hacer cada dos o tres años, independientemente de si la orquídea ha crecido más que su maceta, ya que el compost de orquídeas antiguo se descompone y evita que el aire llegue a las raíces, lo cuál provoca enfermedades.

Siempre usa un compost de orquídeas patentado a base de corteza ¡nunca uno a base de marga o uno multiusos estándar! ya que estos matarán a tu orquídea.

Al transplantar tus orquídeas monopodiales, como la phalaenopsis, si las raíces restantes se ajustan cómodamente a la maceta vieja después de quitar el compost antiguo y las raíces muertas, reutiliza la maceta. Una maceta demasiado grande hará que el abono se seque muy lentamente después de regar, lo que provocará la pudrición de la raíz.

 

Con orquídeas simpodiales (que forman grupos) es mejor usar una maceta que sea lo suficientemente ancha para permitir un nuevo crecimiento de dos años. Los cymbidium se trasplantan mejor en primavera, justo después de la floración.

Diferentes modos de propagación de las orquídeas

La propagación de orquídeas a partir de semillas requiere un equipo de laboratorio especializado, no obstante algunas orquídeas se pueden propagar con éxito  por otros medios:

Con plántulas: aparecen en los puntos de crecimiento de los tallos de algunas especies. Lo que deberás hacer es separar las plántulas cuando hayan desarrollado varias raíces  y colocarlas en abono de orquídeas. Deberás de regar con moderación al principio y rociarlos a diario.

De esquejes de tallo: los esquejes se pueden coger de muchas orquídeas Dendrobium. Se tiene que cortar un tallo de hasta 30 cm de largo y cortarlo en secciones de 7 a 10 cm, con al menos un brote latente en cada sección. Después se tienen que colocar los esquejes en una bandeja de musgo húmedo.

Por división: este método se puede utilizar para propagar orquídeas como la Cattleya, Cymbidium y Oncidium en primavera, justo después de la floración. Solo se tienen que dividir las plantas que están superpobladas en la maceta. Corta los rizomas que se unen a los pseudobulbos, asegurándote de que cada división tenga al menos tres pseudobulbos sanos. Recorta las raíces muertas y elimina los pseudobulbos marrones y arrugados antes de volver a colocar las divisiones en macetas individualmente.

Cuáles son los problemas comunes de cultivo de las orquídeas

La principal causa que afecta a la salud de las orquídeas suele ser el riego excesivo, que se percibe cuando las raíces se vuelven blandas y están empapadas. La muerte de la raíz provoca el colapso de la planta.

Otro riesgo que puedes correr es la sobrealimentación, que causa daño a la raíz. En casos severos, las raíces y el abono se cubren con cristales de fertilizante. Para arreglar esto, debes sumergir la maceta en agua para disolver el exceso de fertilizante. No excedas las dosis de aplicaciones recomendadas y no alimentes a tu orquídea durante el período de reposo.

El siguiente problema común es la quemadura solar, lo que provoca hojas blanqueadas y quemadas. Para resolverlo, proporciona sombra a tu planta y evita la luz solar directa. Otro problema de las orquídeas es la falta de floración. Esto puede sugerir la necesidad de un período de descanso y / o un período de temperatura más baja para iniciar la floración.

Las orquídeas también pueden sufrir ataques de insectos escamosos, la mosca blanca, los ácaros o las cochinillas.

 

Si dejas tu planta al aire libre durante el verano, protégela también con productos específicos del daño de las babosas y los caracoles. Las orquídeas también pueden verse afectadas por varios virus. Los síntomas incluyen manchas de color verde pálido a amarillo, rayas o patrones de anillos marrones, negros y otros patrones de decoloración.

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Sobre la autora
Ame Rodríguez

Dedicada a crear un ejército de cactus, suculentas, poodles y gatos que me ayuden a conquistar el mundo. En el poco tiempo libre que me queda, juego, escribo y bailo.

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