Porqué mis plantas están decaídas

Un día todo es hermoso y verde en tu jardín interior, pero otro despiertas y ves todas tus plantas caídas, como si se hubiesen puesto a leer las noticias y el peso de la realidad las aplastase. Hay plantas que naturalmente son unas reinas del drama (sí, las estoy viendo queridas Fitonia y Lirio de la Paz), pero hay otras que no tienen esta costumbre de desmayarse a diario y es normal entrar en pánico la primera vez que las ves así. 

No te preocupes, que el decaimiento de tus plantas tiene solución permanente siempre y cuando actúes rápido. Piensa que cuando no te sientes muy bien, eres capaz de verbalizarlo y pedir ayuda.

Tus plantas no tienen una voz, pero son seres vivos capaces de comunicarse contigo a través de sus hojas y su postura, así que todo este despliegue dramático puede ofrecerte información importante acerca de su bienestar. Respira profundo y sigue leyendo, porque en este artículo aprenderás las razones por las cuales tus plantas estás decaídas, además de todo lo que debes hacer para que recuperen su vigor y lozanía. 

Plantas decaídas Vs Marchitas 

El primer paso es siempre observar cuidadosamente tus plantas. No es lo mismo tener una planta decaída que una marchita, pues una planta marchita requiere más atención y puede ser más difícil de recuperar que las decaídas; además ambas condiciones pueden ser producidas por causas diferentes. Podríamos afirmar que una planta decaída está haciendo un berrinche para indicar que no se siente muy bien por alguna causa, mientras que una planta marchita ya está comenzando a tener consecuencias serias. 

La principal diferencia entre ambos estados está en las hojas. Las plantas decaídas tienen los tallos verdes más flexibles, incapaces de mantenerse erguidos, las hojas se ven caídas y ofrecen un aspecto de cansancio y tristeza. Las hojas siguen siendo verdes y si bien pueden lucir un poco arrugadas, están en perfecto estado. Si tocas las plantas, se siente como siempre, sólo un poco más flácida.

Una planta que se está marchitando sufre de inmediato un cambio de color en las hojas. Puede comenzar a ponerse amarilla o de color café, lucen secas y tostadas, comienzan a doblarse sobre si mismas y caen. Si la tocas, se siente tostada y crujiente. Puede ocurrir en una hoja solitaria y esto es parte del ciclo de vida de la planta y es normal, esa hoja morirá, caerá y será reemplazada por otra; pero también puede ocurrir sólo en una sección de la planta. 

 Las plantas decaídas pueden comenzar a marchitarse si no se soluciona pronto la causa y las plantas marchitas están más cerca de morir. Una gran diferencia entre ambos estados es que las plantas pueden marchitarse muy rápido a causa de infecciones por hongos y bacterias, así que es recomendable revisar bien las posibles razones por las que una planta comienza a marchitarse de repente, pues ambas situaciones son progresivas y más o menos lentas. 

¿Por qué las plantas lucen decaídas?

Las plantas son seres vivos en los que están ocurriendo procesos que regulan sus funciones vitales. Los mamíferos dependemos de nuestro esqueleto y músculos para mantenernos erguidos, pero las plantas de tallos verdes (y algunos animales como las arañas) dependen de otro tipo de estructuras y de un proceso conocido como turgencia. 

La turgencia puede definirse básicamente, como presión de agua. En realidad es un fenómeno en el que las células se dilatan por la presión que ejercen los fluidos y ejercen presión hacia afuera en la pared celular, haciéndola más firme. Imagina que tienes un globo y lo llenas de agua. Si pones poca agua, el globo tendrá poco volumen y puede verse caído y arrugado, mientras que si lo llenas al máximo se sentirá más firme. Esto ocurre en casi todas las células, incluyendo en las de la piel humana. Por eso cuando estás deshidratado, la piel luce más flácida y caída. 

Las plantas son como máquinas hidráulicas, que dependen por completo de la presión de turgencia para mantenerse erguidas, pero también para regular el proceso de transpiración y el metabolismo. Las plantitas están compuestas casi por completo de células turgentes, así que dependen por completo del flujo adecuado y presión de agua para poder mantenerse firmes. Esta presión de líquidos ocurre en las raíces, que se encargan de absorber la humedad del suelo para bombearlo por toda la planta. 

En plantas como la Flor de la Oración y otras de la familia de las Maranthas ocurre un proceso conocido como nictinastia. Las hojas de estas especies tienen un sistema particular llamado Pulvinis que permite que las hojas respondan a la luz y temperatura. Los pulvini regulan la presión de turgencia de las plantas, gracias a un fotoreceptor químico que hace que el agua se retire de ciertas secciones de las hojas en la noche y se vuelvan a llenar de día, por lo que estas plantas recogen las hojas hacia arriba durante la noche y se vuelven a abrir con la llegada del sol. 

A diferencia de los globos, que se llenan de agua y permanecen así porque el plástico es bastante resistente, las células tienen membranas permeables que permiten el intercambio de líquidos y por eso es posible la pérdida de estos, lo que puede convertirse en deshidratación. En el caso de las plantas, hay aperturas en las hojas llamadas estomas por la cual se produce un proceso conocido como transpiración; que es vital para la fotosíntesis. 

A través de la transpiración se obliga a que el agua fluya hacia arriba y hacia dentro de la planta, con lo que se transportan los nutrientes hasta las hojas, pero el agua también se transforma en vapor de agua, que se libera por los estomas. Este proceso es particularmente eficiente en plantas como las drácenas y maranthas, por lo que ayudan a regular los niveles de humedad en los espacios. 

Si no hay un equilibrio entre el agua que se pierde por la transpiración y la que se absorbe a través de las raíces, entonces hay una pérdida de líquidos que restará presión al sistema, las células ya no estarán firmes, haciendo que los tallos deshidratados pierdan volumen y turgencia. En consecuencia la planta lucirá decaída y tristona. Este es un mecanismo de defensa, porque de este modo se minimiza la pérdida de agua y se destina a procesos más importante, como la síntesis de alimentos; además las hojas caídas y encogidas exponen menos superficie a los rayos del sol que pueden acelerar la evaporación de la poca humedad existente. 

Causas del decaimiento de las plantas 

Como mencionaba al inicio, las plantas tienen su propio lenguaje para anunciar que están bajo algún tipo de estrés. Puede que cambien de color, que desarrollen manchas o que luzcan decaídas. La pérdida de la rigidez de las plantas es un grito de auxilio que debe ser atendido de inmediato para que no pase a mayores. Algunas de las causas de este fenómeno pueden ser: 

  • Falta de riego 

Esta suele ser la causa más frecuente. El agua está en constante movimiento en la planta, una parte ínfima se invierte en la fotosíntesis, el resto se va en el proceso de transpiración. Si no hay suficiente humedad en el sustrato, entonces se altera el equilibrio y se pierde turgencia en la planta, así que colapsa ante tus propios ojos. 

Identificar esta causa es muy sencillo: sólo toca muy bien el sustrato y perfóralo con el dedo o con una varilla (yo uso uno de los chopsticks desechables que te dan en los restaurantes asiáticos), si sale seca, pues hay que ajustar los patrones de riego de esa planta. 

Hay plantas, como la fittonia y el Lirio de la Paz que son bien dramáticas y ante cualquier falta mínima de agua se desmayarán. Esto no suele ser grave y con regarla muy bien es suficiente, pues en un par de horas recuperarán su porte. 

  • Exceso de riego 

Paradójicamente, si riegas en exceso también obtendrás una planta decaída, pero esto es potencialmente más peligroso que una planta con poca agua. La planta siempre perderá turgencia cuando no puede absorber suficiente agua. Esto pasa porque o bien no se riega o porque tiene demasiada agua. 

En un principio verás los signos típicos del exceso de agua: la planta se pondrá amarillenta, las hojas se sentirán hinchadas (esto se llama edema y quiere decir que está reteniendo demasiados líquidos). Si el exceso de riego persiste entonces las raíces comenzarán a sufrir, porque con el exceso de humedad las raíces no podrán oxigenarse de forma adecuada, ahogándose, lo que además traerá infecciones con bacterias anaerobias y las raíces se pudrirán. 

Diagnosticar este es sencillo. Busca los signos de edema e introduce la varilla en el sustrato. Si lo sientes encharcado, se queda pegado a la varilla y se te mancha los dedos, entonces puede haber un problema de exceso de agua. Intenta sacar la planta de la maceta y huele un poco, pues un olor desagradable, como a hojas podridas o moho quiere decir que hay problemas de pudrición. Hay que actuar muy rápido para salvarla.

  • Exceso de abono 

Esto suele ocurrir a los dueños de plantas novatos y entusiastas, pues de entrada nos parece que ponerle un poquito más de lo que indica el fabricante es perfecto para que las plantas crezcan más grandes y exuberantes, ¿verdad?. El problema es que las caricaturas nos engañaron, porque el exceso de nutrientes que contiene el abono causa daño químico y afecta las raíces de las plantas, que no podrán absorber suficiente humedad del sustrato. 

  • Problemas de temperatura 

La temperatura inadecuada causa estrés a la planta, bien sea porque excesivo calor o corrientes de aire. El exceso de calor causa daño directo en los tejidos de la planta, si es que el sol cae directamente sobre las hojas. Aún cuando esté a la sombra, si hace demasiado calor la humedad se evapora mucho más rápido y no sólo seca el sustrato, sino las hojas. Esto es fácil de notar: busca las hojas tostadas, las manchas marrones y las puntas de las hojas secas. 

La temperatura muy baja y las corrientes de aire intermitentes pueden causar daño directo en las hojas y raíces. El frío evita que las raíces absorban agua de forma adecuada, marchitandola. Revisa si la planta está cerca de una ventana o puerta donde recibe corrientes de aire. 

  • Poca humedad

Muchas plantas, sobre todo las origen tropical, requieren niveles de humedad un poco más altos de los que solemos tener en casa. La mayoría logra adaptarse, pero si estás en temporadas extremas (verano o invierno) y tienes calefacción o aire acondicionado, esto puede secar demasiado el ambiente, afectando la turgencia de las plantas.  

  • Trasplantes

Los trasplantes son traumáticos para las plantas, pues muchas veces es inevitable causar un poco de daño a las raíces, ya sea porque ha sido difícil sacarla de la maceta, porque había crecido demasiado o porque tenía la tierra muy compacta en el cepellón. Las raíces no están hechas para estar expuestas al aire libre o recibir directamente el sol. Son organismos delicados, así que su función puede verse afectada al ser manipuladas. Por esta razón es normal verla un poco decaída cuando la pones en una maceta nueva. Evita regar en exceso después de trasplantar, pues esto lejos de ayudar la planta, puede empeorar el problema. 

  • Iluminación pobre o excesiva 

¿Recuerdas cuando hablamos de las plantas que tienen nictinastia? Este tipo de plantas tienen organismos especializados que son sensibles a la cantidad de luz que hay en el ambiente, así que suelen mostrar mucho más rápido los efectos de los problemas de iluminación. Si tienes una Calathea Roseopicta, por ejemplo, y la pones en un lugar en donde reciba sol directo, se va a decaer y marchitar casi de inmediato. Pero no es exclusivo de estas especies, pues casi todas las plantas responderán de este modo ante una iluminación deficiente. 

Cómo mejorar las plantas decaídas 

Si tus plantas están desmayadas, alicaídas y tristes es hora de ponerse manos a la obra. Si has leído bien las causas, entonces ya sabrás qué cosa ha causado ese nivel de estrés en los tejidos de tu planta, así que estás preparado para comenzar a resolverlo: 

  • Falta de riego: 

La solución es simple: riega bien y a profundidad. Si sientes que el sustrato está demasiado seco, puedes sumergirla un rato en un balde con agua, que apenas cubra la maceta. Luego déjala escurrir muy bien, verifica que el exceso de agua está saliendo. Si tienes una suculenta o una planta muy frondosa y es complicado humedecer bien el sustrato, puedes regarla por debajo, ponla en un barreño poco profundo con agua, que llegue a la mitad de la maceta y déjala unos 20 minutos, ella absorberá el agua que necesita. No olvides ajustar patrones de riego, es mejor regar con poca frecuencia y bastante cantidad de agua, que con poca agua y varias veces a la semana. Para las plantas dramáticas como el lirio de la paz puedes comprar un dispositivo de riego automático, de ese modo nunca le faltará agua. 

  • Exceso de riego

Esto es un poco más complicado. Saca la planta de la maceta, teniendo cuidado con las raíces. Verifica si el sustrato está demasiado encharcado. De ser así, es mejor ponerla en sustrato fresco y seco, desechando ese que está empapado. Revisa las raíces, para verificar que no estén podridas o llenas de moho. Verifica los agujeros de drenaje de la maceta y coloca siempre en el fondo una capa de guijarros o pedacitos de poliexpán, que facilitará la salida del exceso de agua. Antes de regar verifica el sustrato o compra un lindo indicador de humedad, así evitas cualquier problema de riego. 

  • Exceso de abono

Esto se elimina regando de forma generosa y abundante para “lavar” el sustrato, eliminar el exceso de nutrientes y quitar los restos de fertilizante que puedan estar afectando las raíces. Si crees que el exceso supera este método, puedes cambiar el sustrato de la planta, dejando sólo un poco en las raíces, para evitar maltratarlas y riega de forma abundante, dejando drenar muy bien para evitar problemas por exceso de riego. 

  • Problemas de temperatura y de iluminación

La solución es simple: reubica la planta. Puedes informarte sobre las preferencias de la planta, investigando sobre su origen. Si las has comprado en Be Green, podrás encontrar esta información en la tarjeta que te ha llegado con tu planta nueva o en nuestra web. Evita poner las plantas cerca de puertas y ventanas, pues sin darnos cuenta la sometemos a corrientes de aire que la estresan. ¿Quieres mejorar la iluminación pero no tienes muchas ventanas? Pues adquiere una linda lámpara UV. Tus plantas la amarán y te dará un poco de luz de color que quedará guapísima con tu decoración.

  • Poca humedad

Rocía con un aspersor de forma muy delicada tus plantas tropicales. Recuerda que las suculentas nunca deben ser mojadas, porque se manchan y pudren. Otro truco es poner muchas plantas juntas para que ellas mismas regulen la humedad ambiental. 

  • Trasplantes

Cambia las macetas de las plantas sólo cuando sea realmente necesario. Si te parece poco atractiva la maceta, puedes buscar lindos maceteros decorativos. Trata de hacer los trasplantes en primavera y verano, siempre a la sombra o en horas de poco sol. Hazlo rápido, sin tirar de la planta y trata de no manipular el cepellón de raíces. No siempre hace falta aflojar la tierra que trae pegada, si la planta está sana es mejor dejarla tal cual. Riega de forma normal y dale tiempo para acostumbrarse a su nuevo hogar. En poco tiempo volverá a lucir rozagante y sana.

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Sobre la autora
Ame Rodríguez

Dedicada a crear un ejército de cactus, suculentas, poodles y gatos que me ayuden a conquistar el mundo. En el poco tiempo libre que me queda, juego, escribo y bailo.

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