Cuándo y cómo usar fertilizantes

Las plantas tienen dos necesidades básicas: luz y agua. Sin embargo, el proceso que les permite sintetizar sus alimentos a través de la fotosíntesis en realidad requiere la intervención de una serie de micronutrientes, que damos por descontado porque suelen encontrarse de forma natural en el sustrato. Pero la tierra no genera de forma espontánea estos nutrientes, que terminan por agotarse en algún punto, es por ello que el uso de fertilizante es imprescindible. Los fertilizantes se encargan, en resumidas cuentas, de aportar una serie de nutrientes al suelo para que sean absorbidos por las plantas y contribuir a su desarrollo, crecimiento y esplendor. 

Antes de que entres en frenesí a ponerle fertilizante a todas tus plantas para que se vuelvan exuberantes  y termines matándolas por excesos, es imprescindible que entiendas cuándo y cómo usar fertilizantes. No te preocupes que es menos complejo de lo que imaginas y además aprenderás todos los trucos para alimentar a tus plantas en el momento preciso. Con estos consejos te aseguro que tus plantas se convertirán en la envidia del vecindario.

¿Qué es el fertilizante?

Según la FAO, Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura, un fertilizante es cualquier material que contenga al menos un 5% de los nutrientes básicos que necesitan las plantas. Estos nutrientes son Nitrógeno (N), Fósforo ℗ y Potasio (K).  Este material regresa a la tierra todos los nutrientes que han sido absorbidos por las plantas, pero también apoya en el desarrollo, crecimiento y formación de los frutos y flores.

Es necesario que sepas que los fertilizantes no son una cura rápida para todos los problemas de tus plantas. No va a resucitar a las plantas ni las hará crecer más o más rápido. Los fertilizantes sólo tienen una función y una utilidad dependiendo de la necesidad específica de cada planta. Si tu planta está al borde de la muerte por una causa distinta a la falta de nutrientes (falta de agua o exceso de sol, por ejemplo), el fertilizante no le ayudará en lo absoluto y puede acelerar su camino al otro plano.

 Asimismo, no todos los fertilizantes son adecuados para todos los tipos de plantas. Hay especies que tienen necesidades muy específicas, mientras que otras prefieren suelos pobres. Aprender estos requerimientos y respetarlos son claves para obtener plantas pletóricas y cosechas abundantes. 

Tipos de fertilizante

Fertilizantes simples

Podríamos afirmar que existen dos tipos de fertilizantes: simples y multinutrientes. Los simples son aquellos que contienen uno de los nutrientes principales (Nitrógeno, fósforo o potasio). Este tipo de fertilizantes suelen emplearse en el ámbito agrícola o en gran escala, pues es primordial conocer muy bien el cultivo y tipo de planta para encontrar el balance perfecto de los nutrientes que se utilizarán. Dentro de los fertilizantes simples encontramos: 

  • Nitrogenados

Como su nombre indica se encargan de aportar nitrógeno a la planta. Este nutriente se encarga de estimular el crecimiento de la planta, la pone más verde y abundante. Algunos de estos son la urea, el amoniaco y el nitrato de amoníaco entre otros. La úrea es el fertilizante con mayor contenido de nitrógeno (46%), además es bastante económico. El sulfato amónico ofrece un 21% de nitrógeno, mientras que el nitrato amónico cálcico tienen poco más del 27% de nitrógeno. 

  • Fosforados 

Se encargan de proveer fósforo a las plantas. Este micronutriente está ligado a la floración, la producción de frutos y el desarrollo de las raíces. Un fertilizante fosforado puede ser el superfosfato simple (16 al 20% de fósforo) y el superfosfato triple (46%). 

  • Potásicos 

Este nutriente se encarga de proteger a la planta de temperaturas extremas, además de mejorar la fertilidad del sustrato y encargarse de transporte de las sustancias nutritivas en la planta. Un ejemplo de estos fertilizantes es el cloruro potásico, que tiene un 60% de potasio. 

Fertilizantes multinutrientes

Son aquellos fertilizantes que combinan varios nutrientes primarios. También se le conocen como fertilizantes NPK o NP, según el tipo de nutriente que incluya. Este es el tipo de fertilizante que solemos adquirir para tratar las plantas en casa, porque ofrecen un equilibrio de los nutrientes de fábrica y son muy fáciles de utilizar. Es importante aprender a escoger este tipo de fertilizantes, pues esto te permitirá adquirir uno adecuado para cada tipo de planta. 

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  • Cómo escoger un fertilizante multinutriente

Para escoger el fertilizante debes leer la etiqueta. Encontrarás 3 números con el formato x-x-x. Estos número indicarán el porcentaje de nitrógeno, fósforo y potasio respectivamente. Es decir, que en una bolsa de 10Kg de fertilizante 20-15-30 tendrás 2kg de Nitrógeno, 1,5kg de fósforo y 3kg de potasio. El resto de los ingredientes corresponderá a elementos inertes que actúan como vehículo del fertilizante. 

Normalmente el fabricante incluye en la etiqueta las indicaciones de uso del fertilizante, además de las plantas a las que les va bien esa proporción de nutrientes; sin embargo, puedes revisar en nuestras guías de plantas qué proporción deben tener los fertilizantes ideales para esa especie de planta en particular. Como regla general puedes buscar un fertilizante que tenga el doble de fósforo que nitrógeno y potasio, por ejemplo, 15-30-15 o 12-24-12.

 Tener este conocimiento incluso puede ayudarte a ahorrar dinero, pues podrás escoger la opción perfecta aún cuando no haya sido etiquetado por la marca. Te explico: a veces los fabricantes ponen precios más elevados en un producto con un etiqueta bonita, pero que exactamente es igual a otro con una presentación más sencilla. Si no consigues la proporción correcta para el tipo de planta que tienes, puedes aplicar un truco: lee la etiqueta del fertilizante especializado y toma nota de los números, que usarás para buscar uno genérico.  Por ejemplo, un fertilizante especial para orquídeas tiene una proporción NPK de 30-10-10, así que puedes buscar cualquier fertilizante con estas proporciones para tus orquídeas, aún cuando la etiqueta no lo especifique. 

Signos de que una planta necesita fertilizante 

  • El primer paso es descartar otros problemas: riego, iluminación y humedad.
  • La planta tiene hojas amarillas y pequeñas. Las hojas de la parte baja se ponen amarillas y las más nuevas se ponen de un color verde pálido. Esto ocurre cuando hay poco nitrógeno pues este es el que les da el color verde.
  • La planta no crece ni tiene hojas nuevas. Si además tiene hojas amarillas, podemos estar frente a una deficiencia de potasio.
  • Las hojas más viejas están de un color verde bien oscuro pero apagado que luego cambia a un tono rojizo o púrpura, luego se secan. Esto indica carencia de fósforo.
  • Si las hojas se ven amarillentas en el centro pero el borde y los nervios siguen verdes, es porque le falta hierro.
  • Cuando los bordes de las hojas lucen amarillentos y secos indica falta de potasio. Puede parecerse a los síntomas de la falta de magnesio, pero esto afecta más a las hojas nuevas.
  • Las hojas más viejas lucen amarillas entre los nervios y los bordes, a excepción de una porción verde en la base. Esto es un signo que indica deficiencia en magnesio. 
  • Revisa los brotes inferiores, que son los más antiguos. Si tienen alguna decoloración o problema, indica que le hace falta algún macroelemento (NPK) pero si las hojas con problemas son las más nuevas, que se ubican en la parte superior entonces lo que le falta son los microelementos.
  • Si has usado fertilizantes y persisten estos problemas, es porque el PH alto del suelo debe estar interfiriendo con la absorción de los elementos.

Cuándo usar fertilizantes

 Las plantas de interior en macetas requieren un poco más de atención en lo que se refiere a fertilizantes que aquellas que están plantadas en el suelo. Esto es porque las raíces están confinadas en un espacio pequeño, no pueden extenderse al máximo para alcanzar nutrientes, sino que tienen una cantidad limitada en el sustrato que está contenido en la maceta. Por otra parte, hay mezclas para sustrato que realmente tienen poca tierra, tienen mayor cantidad de perlita y otros materiales que facilitan su drenaje pero que no tienen nutrientes, por otra parte, muchos de estos sustratos comerciales son esterilizados, así que no tienen las bacterias benéficas que pueden ayudar a que la planta sintetice mejor los nutrientes. 

Los fertilizantes deben usarse en la época adecuada. Fertilizar una planta cuando no es el momento justo puede quemar sus raíces o afectar su crecimiento. Si bien cada especie tiene sus propias preferencias, la regla general es hacerlo durante primavera y/o verano, pues es la época de crecimiento de las plantas. Fertilizar en invierno es innecesario y puede perturbar el equilibrio de la planta, pues es la época de reposo. 

Las plantas de interior pueden ser fertilizadas una vez al mes con fertilizante líquido, esto durante primavera, verano y principios de otoño. Las plantas de exterior tienen sus necesidades muy particulares, sobre todo las que dan frutos y están plantadas directamente en el suelo. Trata de aplicar el fertilizante durante la hora del día más fresca, para que las raíces puedan absorber mejor los nutrientes. 

Cómo usar fertilizantes 

El uso de los fertilizantes dependerá del tipo. Con esto sólo hay un consejo válido: lee la etiqueta del fabricante y sigue las instrucciones. Cada marca es diferente, las concentraciones cambian. No todos los fertilizantes líquidos se usan igual, así que lo ideal es siempre leer la etiqueta y seguir las indicaciones. No improvises porque puedes matar tus plantas. Dicho esto, es importante saber que los fertilizantes vienen en 3 presentaciones diferentes: 

  • Fertilizante líquido: Se mezclan con el agua de riego en la regadera, siguiendo las indicaciones del fabricante. Su efecto es muy rápido, por lo que tienen un efecto corto y deben reaplicarse con frecuencia; sin embargo al ser fácil de usar y tan rápidos, son muy populares. 
  • Fertilizante granulado: Se esparce en el sustrato y actúan con el agua del riego. Se disuelven con facilidad y deben aplicarse con un poco menos frecuencia que los líquidos. 
  • Fertilizantes de liberación prolongada: vienen en forma de barritas o pastillas sólidas que se entierran cerca de las raíces de las plantas. Se disuelven con mucha lentitud con cada riego, ofreciendo nutrientes a un ritmo constante. 

En Primavera puedes comenzar cuando los días comienzan a hacerse más largos y las temperaturas comienzan a subir, pues estos cambios medioambientales las saca de su estado de reposo. Trata de no aplicar el fertilizante con la concentración que indica el fabricante, es mejor diluirlo a la mitad durante las 3 primeras dosis. Esto es porque las plantas apenas se están despertando del invierno, comenzando su ciclo de crecimiento y no requieren tanto fertilizante. 

En Verano puedes comenzar a fertilizar de forma regular. La frecuencia de aplicación dependerá del tipo de fertilizante que estés utilizando. Por ejemplo, los fertilizantes líquidos deben aplicarse cada dos semanas al menos; mientras que los granulados se usan una vez al mes o una cada dos meses. Los de liberación prolongada duran mucho más, así que dependiendo de la indicación del fabricante, deberían aplicarse cada 3 a 4 meses. 

En Otoño, antes de que desciendan las temperaturas, debes disminuir la cantidad y frecuencia del fertilizante. Puedes usar la mitad de lo que indica el fabricante 3 o 4 usos antes del inicio del invierno. En invierno no debes fertilizar, a menos que residas en un lugar con temperaturas templadas o en los que no hay muchos cambios de temperatura; sin embargo, en esta época debes usar la mitad del fertilizante y disminuir la frecuencia a la mitad también. Si vives en el trópico, debes fertilizar tus plantas como si siempre estuvieses en verano. 

Las claves para lograr una buena fertilización están en aplicar poco fertilizante con más frecuencia y diluir muy bien el fertilizante, además de nunca aplicarlo en plantas que están excesivamente secas, mejor regar antes. Asimismo, evita aplicar en plantas que están bajo estrés o que acabas de trasplantar. Es mejor poner un poco menos del fertilizante recomendado y partir desde allí para ajustar las dosis, sobre todo cuando se trata de fertilizantes líquidos o en gránulos, pues es sencillo pasarse y quemar la planta. 
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Sobre la autora
Ame Rodríguez

Dedicada a crear un ejército de cactus, suculentas, poodles y gatos que me ayuden a conquistar el mundo. En el poco tiempo libre que me queda, juego, escribo y bailo.

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