¿Qué hacer para eliminar las manchas marrones en las plantas?

Si el problema es el riego

Recorta los brotes y hojas que estén secos. No van a resucitar ni volver, porque son tejido muerto. Si ha afectado sólo las puntas, puedes recortarles sólo la parte quemada y dejar que la hoja cumpla su ciclo de vida. Si el problema es falta de riego, comienza hidratando muy bien el sustrato. Puedes colocar la maceta dentro de un cubo de agua, dejarla unos minutos para que se empape bien y luego dejarla escurrir muy bien. Prefiere regar copiosamente con menos frecuencia, si tu temor es sobrepasarte con el agua. Puedes adquirir un indicador de humedad, que son unos instrumentos de terracota que te indicarán cuando es hora de regar. 

Si lo que ha afectado la planta es el exceso de agua, entonces puedes trasplantar la planta usando un poco de sustrato fresco, que no esté tan húmedo y dejar que poco a poco se seque bien. Recuerda siempre tocar el sustrato antes de regar y si tienes dudas, siempre puedes esperar un día más. Es mucho más sencillo recuperar una planta que se ha secado un poco que una que se ha podrido por exceso de agua. 

Si el problema es la falta de humedad

La humedad ambiental no tiene que ver con el riego, así que no hace falta cambiar el patrón de riego. Para aumentar los niveles de humedad sólo necesitas pulverizar una vez al día las hojas de tus plantas con un fino rocío de agua. Evita los excesos o encharcarlas, porque esto atrae moho y hongos, utiliza un aspersor. Otra opción es colocar un plato con guijarros y llenarlo de agua, así el agua se evaporará poco a poco sin afectar las raíces y hojas de la planta. Si está en el interior, siempre puedes adquirir un humidificador. Un truco es agrupar varias especies de características similares para que ellas mismas regulen la humedad ambiental. Las dracenas y helechos son magníficos para esta tarea. 

Si el problema es un exceso de abono

Para eliminar el exceso de sales o abono en una planta debes “lavar” el sustrato. Riega profusamente, tratando de hacer que la gran cantidad de agua arrastre el abono que se ha quedado acumulado. Si sientes que el problema es mucho más grave, pues es recomendable hacer un trasplante, mezclando con sustrato fresco para diluir el fertilizante. No olvides lavar muy bien las hojas y tallos, además de quitar o recortar las que hayan sido dañadas. De este modo estimulas el crecimiento de nuevas hojas. 

Cuando el problema es el exceso de sol y temperaturas extremas

Es importante mantener las plantas que no sean de pleno sol alejadas de los rayos directos. Mantenlas a una distancia prudencial de la ventana y utiliza cortinillas finas para filtrar el exceso de sol. Evita regarlas desde arriba y/o en los momentos en que el sol está alto, pues las gotas de agua pueden actuar como lupas y magnificar los rayos del sol, causando quemaduras severas. 

Protege las plantas de las brisas fuertes y las heladas. Evita ubicarlas donde hay corrientes frecuentes, como cerca de las puertas y ventanas que se abren. Si están en la terraza o similar, resguárdalas en casa apenas comiencen a descender las temperaturas.  Presta atención también a la posición de las plantas. Trata de no amontonarlas demasiado y cuida que las hojas no toquen las paredes, pues esto también causa manchas y otros inconvenientes. 

Si el problema son hongos o bacterias

Comienza aislando las plantas afectadas. Quita con una tijera las hojas enfermas y si ves que ha atacado casi todos los tallos, es mejor que hagas una poda severa. Desecha de forma adecuada los recortes. Nunca los dejes tirados cerca de otras plantas ni los agregues al compost para evitar que las esporas sigan regándose. Recuerda desinfectar bien con lejía diluida o alcohol las herramientas después de usarlas para que no contamines otras plantas. 

Utiliza un fungicida de amplio espectro para tratar el sustrato y la planta. Existen mezclas caseras como bicarbonato con aceite mineral y agua, pero si la enfermedad es muy fuerte y no cede, es mejor recurrir a un buen fungicida comercial que puede salvar tu planta de las garras de este problema. En caso de que la infección esté demasiado avanzada, es mejor desechar la planta que arriesgarse a contaminar todas las demás. 

Previene las infecciones de hongos y bacterias

  • Evita agrupar las plantas de forma muy apretada, debes permitir que circule algo de aire entre ellas para evitar la acumulación excesiva de humedad.
  • Utiliza un aspersor para las plantas porque este fino rocío se seca rápido y no se acumula sobre las hojas, lo que puede atraer el moho y otros hongos.
  • Evita regar desde arriba las plantas, hazlo directo al sustrato.
  • Recuerda que en invierno no hace falta regar con tanta frecuencia, así que debes espaciar los riegos para evitar el exceso de humedad.
  • Siempre desinfecta las herramientas antes de usarlas en otras plantas.
  • Si se ha contaminado una planta, aísla y utiliza el fungicida a modo preventivo en las otras plantas, aún cuando parezcan estar sanas.
  • Evita regar de noche o bien entrada la tarde, para evitar la acumulación de humedad. La mejor hora para regar es bien temprano en la mañana.
  • Las plantas deben estar en macetas de tamaño adecuado. Si son excesivamente grandes, acumularán agua de los riegos y pueden desarrollar hongos.
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Sobre la autora
Ame Rodríguez

Dedicada a crear un ejército de cactus, suculentas, poodles y gatos que me ayuden a conquistar el mundo. En el poco tiempo libre que me queda, juego, escribo y bailo.

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