Consejos para trasplantar plantas recién compradas

Comprar plantas es una sensación magnífica, ya sea que la adquieras en un vivero tradicional o que sea de los que prefieren comprar plantas en línea, casi nada supera la sensación de recibir en casa una caja increíble, despojarla del embalaje que la protege y descubrir sus hojas verdes, pensar en dónde la vas a ubicar y cómo transformará el espacio con su presencia. Es como regresar a la infancia en Navidad. Pero con una planta nueva, llegan nuevas responsabilidades. 

Hay quienes afirman que apenas llegue la planta nueva tienes que trasplantarla, otros dicen que esperes, otros piensan que es mejor dejarlas tal como están. No se ponen de acuerdo y esto es porque en cierta medida todos tienen un poco de razón. No hay leyes universales sobre esto, por lo que queremos que adquieras las herramientas y el conocimiento para discernir si debes trasplantar tus plantas nuevas, además te diremos cómo hacerlo y te daremos claves y consejos para trasplantar plantas recién compradas sin morir en el intento. 

¿Necesitan trasplante?

La respuesta es simple: si. La mayoría de las plantas recién compradas pueden beneficiarse mucho de un trasplante. Lo que está en discusión en cualquier caso siempre será cuándo y cómo deben ser trasplantadas. Por ejemplo, las suculentas y cactus pueden esperar para ser trasplantadas, pues sus raíces son bastante superficiales y son de crecimiento lento; sin embargo debes evaluar otros aspectos para determinar cuándo y cómo deben ser mudadas a una nueva maceta. Presta atención a estos signos: 

Trasplanta de inmediato si: 

- Las raíces sobresalen por encima o por debajo del sustrato. Esto es un síntoma de que las raíces de la planta pueden estar enredadas en si mismas, lo que dificulta su absorción del agua y nutrientes. 

- El sustrato no es el adecuado. Por ejemplo, es una suculenta pero el sustrato es del tipo que retiene mucha humedad.

- La maceta no tiene buen drenaje. Ya sea que esté tapado, la maceta no tenga perforaciones o el sustrato esté demasiado apelmazado y no permita que el agua drene. Esto es una receta para encharcamiento y pudrición de raíces. Debes actuar rápido.

- La planta es más grande que la maceta, de hecho pierde el equilibrio y se voltea con facilidad.

- No tiene una maceta, sino que viene en una suerte de bolsa plástica de color oscuro. 

Puedes esperar para trasplantar si: 

- El tamaño de la maceta es adecuado para la planta

- El sustrato luce adecuado para el tipo de planta

- El drenaje de la planta funciona correctamente

Cómo trasplantar plantas recién compradas

Antes de lanzarte a la aventura del trasplante, reúne todos los materiales que necesitas. Cubre el área para protegerla, busca la maceta nueva, el sustrato adecuado al tipo de planta, una pala pequeña, tijeras,  alcohol y ponte manos a la obra. 

- Comienza sacando la planta de su vieja maceta. Evita tirar de los tallos, dale golpecitos a la maceta hasta que se desprenda el cepellón, inclina y déjalo deslizarse sobre tu mano.

- Retira con suavidad el sustrato de las raíces, para liberarlas. Esto puedes hacerlo con las manos, sin miedo. La idea no es romper las raíces, sino sacudirlas un poco. En caso de que las raíces estén muy enredadas entre sí, formando una bola, tendrás que identificar las raíces principales (las más gruesas y blancas) y recortar las demás. Elimina cualquier raíz que se vea débil, blanda, aguada o podrida. Esta es una oportunidad dorada para echarle un vistazo a las raíces de tu nueva planta y si hay algún problema, podrías resolverlo.

- Toma la maceta nueva, pon algo de grava o similar en el fondo, y sobre esto vierte un par de centímetros de sustrato nuevo.

- Si el sustrato en el que venía la planta luce sano, limpio y adecuado puedes mezclarlo con el nuevo.

- Coloca la planta en el centro de la nueva maceta, sostenla con la mano y añade más sustrato para asegurar que quede erguida. Sigue añadiendo, aplanando un poco con la mano para evitar que queden huecos o aire en el sustrato pero no hagas demasiada presión, porque la idea es que la planta pueda recibir aire y respirar.

- Llena hasta dejar algunos centímetros del borde libre, esto para evitar que se derrame el agua y sustrato con el riego.

- Riega la planta, pero sin exagerar. Apenas comience a salir un poco de agua por el drenaje, para el riego. La plantita ahora no está para gestionar un exceso de humedad, así que déjala respirar y dale tiempo.

- Ubica la planta nueva en su nuevo hogar. Mantenla bajo observación, no sólo porque la acabas de trasplantar sino porque al ser nueva debes conocer sus ritmos y necesidades. Recuerda no asustarte si la ves un poco decaída; esto es completamente normal y ella misma se recuperará. 

Consejos para trasplantar exitosamente 

- El trasplante debe hacerse con confianza y seguridad. No tengas miedo, las plantas son mucho más resistente de lo que creas, por lo que manipularla un poco no debería matarla.

- Debe tener presente que si bien un trasplante es estresante para la planta, rara vez es un proceso mortal; a menos que dañes gravemente las raíces de la planta. Si tu planta muere después de un trasplante, en la mayoría de los casos se debe a otro problema, relacionado con el riego, temperatura o iluminación. 

- El trasplante es un evento traumático para la planta, así que no debe hacerse con frecuencia. Deja que la planta te indique cuándo es el momento perfecto para hacerlo. Hay signos que has de tener en cuenta antes de mudarla de maceta.

- Hay dos momentos perfectos para trasplantar plantas nuevas: de inmediato y algún tiempo después. Lo que sucede es que cuando sacas la planta de la tienda estás causándole estrés, así que si haces el trasplante de inmediato, sólo prolongarás el estrés un poco. En caso que puedas esperar para cambiar la maceta, hazlo por unas semanas. Esta breve espera permite que la planta se aclimate y luego podrás hacer el trasplante con total seguridad.

- Escoge la maceta correcta. Si la planta es pequeña, busca una que tenga unos 5 a 10 centímetros de diámetro extra. Si la planta es grande y alta, como las típicas que se colocan a nivel del suelo, entonces busca una maceta que tenga un diámetro de unos 15 a 20 centímetros más. No exageres, si es demasiado grande, se acumulará la humedad de forma excesiva, con lo que puede causar enfermedades y pudrición de raíces.

- Revisa siempre que la maceta tenga un agujero de drenaje. Si no tiene ninguna, es un macetero decorativo y debes poner la planta en una maceta normal, que se pondrá dentro del macetero. Parece obvio, pero es un detalle vital y a veces las macetas de plástico pueden tenerlos obstruidos. 

- Lava muy bien la maceta nueva antes de hacer el trasplante. Esto te permite verificar si los agujeros del drenaje están bien y además eliminarás cualquier bacteria que pueda tener, sobre todo si es un contenedor reciclado o que ha dejado otra planta. 

- Antes de sacar la planta de su contenedor, masajéalo suavemente. Esto permitirá que el cepellón de sustrato y las raíces se despeguen de las paredes de la maceta. Si tiras de ellas sin hacer esto, puedes lastimar las raíces y pueden morir. Luego de esto, podrás voltear la maceta y sostener con tus manos el cepellón de sustrato completo.

- Si la planta y el sustrato están demasiado compactos y no salen de la maceta, no tires de ella. Es mejor que cortes con mucho cuidado la maceta usando una tijera fuerte.

- Suelta con suavidad las raíces de la planta usando tus manos. En caso de que estén enredadas, formando una bola enmarañada, debes cortarlas. No tengas miedo, usa una tijeras afiladas y corta las raíces más superficiales, delgadas y rotas. Deja las raíces que veas más blancas, fuertes y firmes.

- Limpia con un algodón embebido en alcohol la tijera después de cada corte, esto evitará que transmitas bacterias entre las raíces o plantas.

- Evita trasplantar en condiciones climáticas extremas, como una ola de calor o de frío, pues esto añade un estrés innecesario a la planta.

- Trasplanta siempre bajo sombra o en un lugar techado, nunca donde haya sol directo. Las raíces son susceptibles ante los rayos directos del sol, así que debes tener cuidado de no exponerlas demasiado tiempo a corrientes de aire y el sol.

- Riega la planta un día antes de hacer el trasplante, pues así garantizas que esté bien hidratada y que las raíces también lo estén. Esto evita que las raíces se afecten y sufran un shock. Del mismo modo, jamás trasplantes una planta que esté marchita por falta de agua.

- El trasplante no debe hacerse sólo para macetas más grandes, sino que también puede ser una forma de refrescar el sustrato, añadir uno adecuado o enriquecer el que tienen.

- A menos que veas un serio problema con el sustrato que trae, lo mejor es mezclar el sustrato nuevo con el que ya tenía. Esto garantiza que se  propaguen las bacterias buenas del sustrato y hará que el proceso sea menos traumático para la planta, que se adaptará con más facilidad. 

- El sustrato debe ser adecuado para el tipo de planta. Es posible adquirir una mezcla pre-hecha (que es bastante más práctico) o hacer tus propias mezclas a partir de un sustrato universal y otros aditivos.

- Yo prefiero añadir una capa de algún material que ayude con el drenaje en el fondo de la maceta. Hay quienes dicen que no es necesario, pero no cuesta nada y me ofrece un poco de tranquilidad porque ayuda a que la planta no se encharque. Los típicos fondos son grava, piedrecillas, guijarros y hasta arcilla expandida o trozos de macetas de terracota que se hayan roto. Además puedes usar pedacitos de Poliexpán (poliestireno), con lo que reciclarás este material y le restará peso a las macetas. Aprovecha esas bandejitas del súper o todo ese material que ponen en las cajas para proteger los productos de envío.

- Jamás fertilices una planta que acabas de trasplantar. Espera unas semanas para hacerlo. De todas formas, si has usado un sustrato nuevo, tu planta ya tiene disponible los nutrientes que necesita.

- Riega la planta en su nueva maceta, pero evita empapar en exceso el sustrato, pues esto puede causar más estrés a la planta. Recuerda que el drenaje es fundamental. Espera que se sequen los primeros centímetros del sustrato para volver a regar. 

- Es completamente normal que la planta se ponga un poco fea cuando está recién trasplantada, que luzca algo marchita o decaída. No te preocupes, sigue tratándola con mimo que en poco tiempo se aclimatará al nuevo sustrato y maceta. Evita regarla en exceso o ponerle fertilizante, pues no es necesario y sólo prolongarás el estrés.

- Aún cuando la planta nueva sea de sol directo, evita dejarla en plena luz apenas llegue a casa. Esto puede matarla. Es mejor ir acostumbrándola poco a poco a la radiación social. Es sencillo: ubícala en un lugar bien iluminado, donde reciba sol algunas pocas horas al día. Cada par de semanas muévela un poco más cerca de su lugar definitivo y aumenta gradualmente la cantidad de horas al sol.

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Sobre la autora
Ame Rodríguez

Dedicada a crear un ejército de cactus, suculentas, poodles y gatos que me ayuden a conquistar el mundo. En el poco tiempo libre que me queda, juego, escribo y bailo.

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