Incienso botánico

Cuando escuchamos La palabra incienso nuestra mente se va directo a los templos e iglesias, a ese humo espeso con un aroma tan particular; también a los Reyes Magos, que llegan cargados de regalos ante el niño Jesús y le ofrecen oro, mirra e incienso. Tal vez pienses en esas varitas que venden en los herbolarios y que quemas para ambientar un lugar; pero cuando hablamos de incienso botánico nos referimos a una humilde pero guapa plantita de color verde y blanco. 

El incienso botánico es una de esas plantas que tiene un porte sencillo pero que hace falta en cualquier jardín o colección de plantas, no sólo porque tiene un precioso color variegado sino porque despide un suave aroma que es el que le ha hecho ganar ese apodo. Es fácil de cuidar y se convertirá en una de tus preferidas por su versatilidad estilística, pues queda preciosa como la pongas por su porte colgante o rastrero. 

Curiosidades y datos sobre el incienso botánico 

El nombre científico de esta planta es Plectranthus madagascariensis, también se le conoce como falso incienso, planta de incienso o plectranto.  El nombre proviene del griego plecton, que significa espuela y anthos, que significa flor. Esto hace referencia a sus flores, pues en la parte posterior de su corola presenta una sección prolongada que tiene forma de espuela. 

El incienso botánico es una herbácea perenne y tiene un porte rastrero. Proviene de la India, concretamente de la cordillera montañosa, pero gracias a su adaptabilidad y fortaleza, se ha introducido a un montón de regiones, desde Asia, pasando por América y el continente Africano. Como planta de interior es muy popular, pues por el delicado tamaño de sus hojas, color y forma resulta muy versátil. 

Sus ramas pueden alcanzar una longitud variable entre los 50 y 60 centímetros. Tiene hojas ovaladas, pequeñas de apenas 5 a 10 cm, variegadas entre verde brillante y borde blanco. Destacan sus bordes ondulados y su porte rastrero. Por esta razón quedan preciosas sembradas en macetas colgantes. Se distinguen porque al frotar sus hojas despedirá un delicioso aroma, muy parecido al incienso (que en realidad es una resina de un árbol llamado Boswellia Sacra). Son unas plantas excelentes de follaje perenne que puede servir para mantener vivo el jardín durante el invierno o como fondo para las plantas con flores vistosas y estacionales. 

Produce unas flores en los meses de verano, son espigas erguidas que presentan florecitas blancas o violeta muy claro. Como su floración no tiene valor ornamental, casi todos recortan estas espigas para estimular el crecimiento de las hojas. La planta de Incienso crece muy rápido, así que puedes plantas unas ramitas en primavera y verla crecer, hasta escurrir de una maceta como una cascada impresionante en un par de años. 

Por su crecimiento tan acelerado, el incienso botánico se usa como manto para cubrir secciones de terreno. No debes preocuparte demasiado si se extiende con mucha rapidez, pues su sistema radicular no es nada invasivo y no representa un problema para otras plantas adyacentes. De hecho, puedes ponerla al abrigo de otras plantas, para cubrir el sustrato de una forma estética y a la vez aprovechar sus propiedades aromáticas y repelentes. 

La planta de incienso llegó a España gracias a los mercaderes árabes, que comenzaron a propagarla y se convirtió en un símbolo de la buena fortuna y las energías positivas. Se dice que cuando despide su delicioso aroma es porque van a ocurrir cosas buenas para la familia que habita ese hogar. Además, precisamente por su fragancia, est aplanta actúa como un buen repelente contra mosquitos, así que puedes sembrarla en macetas en parterres, terrazas y jardines, cerca de las áreas sociales para alejar estas molesta plaga durante el verano.

Cómo cuidar del incienso botánico

El incienso botánico es una plantita muy linda y sencilla, que queda guapísima en macetas colgantes. Como sus raíces no son invasivas, puedes hacer arreglos ornamentales en macetas con otras plantas y crear composiciones interesantes, aprovechando su porte colgante o podarla para que quede bajita. Al ser una planta tropical, requiere luz indirecta, temperaturas cálidas y riegos moderados, además de sustratos bien drenados. Como no queremos dejar nada al azar respecto a sus cuidados, por lo que te los explicamos con más detalles: 

  • Riego

La planta de incienso requiere un riego abundante y frecuente durante el verano, pero un poco mas discreto en el resto del año. Hay quienes riegan cada 2 días en verano y reducir a 1 vez a la semana en épocas más frescas. Aquí lo más importante es evitar encharcar la planta. Para evitar esta situación es preferible revisar el sustrato antes de regar. El método de la varita de madera es ideal y simple: introduces la varita en el sustrato, si sale limpia y seca es hora de regar pero si tiene algo de tierra, es mejor esperar un día más. Otro truco es levantar la maceta y sentir el peso después de regar y escurrir. Si en los días siguientes la sientes mucho más ligera, es que le falta agua. 

Esta planta tiene un porte rastrero y suele distribuirse por toda la superficie de la maceta, lo que puede hacer difícil regarla porque el agua puede quedar suspendida en las hojas sin tocar el sustrato, así que me gusta regarla por inmersión. Sólo busca un recipiente grande donde pueda caber la maceta y llénalo ¾ partes de agua y sumerge la maceta. Déjala un buen rato, que ella absorberá toda el agua que necesita desde abajo. Luego déjala escurrir muy bien y colócala de vuelta en su macetero decorativo, si lo tiene. Te sorprenderá la cantidad de agua que absorberá, además que se desperdicia menos agua y evitas la aparición de hongos como el mildiú.

  • Iluminación

Esta es una planta de origen tropical, así que has de ubicarla en un lugar bien iluminado, cálido, pero donde no reciba el sol de forma directa. Puedes colocarla en el interior, cerca de las ventanas o terrazas y balcones pero protegida para que los rayos solares no quemen sus hojas. En exteriores quedan guapísimas bajo plantas de porte alto, porque cubrirán el terreno, mejorando la retención de humedad del terreno y mejorando la estética del espacio, mientras que las plantas altas las protegerán del sol y de los vientos fuertes.

  • Humedad

Al provenir de lugares tropicales, a la planta de incienso le gusta vivir en ambientes muy húmedos. Si la tienes en el interior de tu hogar, puedes ponerla sobre un platito con guijarros y algo de agua (sin que toque las raíces) que al evaporarse crearán humedad, también puedes poner vasitos con agua para que se evaporen lentamente; aunque sería mucho mejor si la pones en compañía de otras plantas que ayuden a regular los niveles de humedad ambiental. 

En caso de que sientas que el ambiente está demasiado seco y está afectando a tu plantita, que empezaría a lucir escurrida y triste, con las hojas enrolladas hacia arriba, es mejor que te hagas con un humidificador ambiental. Representan una inversión muy pequeña (en serio, hay unos muy baratos) y es una inversión que hasta tu piel y cabello te agradecerán. 

  • Temperatura

La Plectranthus prefiere un clima tropical, cálido y húmedo para mantenerse feliz y exuberante, no tolera en lo absoluto las heladas. Las temperaturas adecuadas para esta planta oscilan entre los 15 y 21° C constantes. Si la temperatura sube un poco no pasa nada, puede vivir perfecta en el calor siempre y cuando no reciba el sol directo pero si la temperatura desciende a 10°C o menos, el desarrollo de la planta se verá comprometido. Si los inviernos en la región donde vives se ponen muy helados, entonces lo mejor es resguardar la planta dentro de casa y te evitas cualquier disgusto.

  • Sustrato

El incienso botánico se adapta muy bien a cualquier tipo de sustrato, siempre que tenga un buen drenaje. No es para nada exigente, pero si lo que quieres es mimar al máximo tu planta, entonces te recomendamos mezclar un poco de sustrato universal con 30% de perlita y algo de compost, pues le gustan los suelos más o menos ricos en nutrientes. Como siempre, puedes poner una capa de guijarros, arcilla expandida o algún material en el fondo de la maceta antes de poner la planta y el sustrato, para optimizar aún más el drenaje y evitar encharcamientos. 

Como sus requerimientos nutritivos son bastante simples, no hace falta renovar el sustrato con frecuencia y sólo deberás trasplantar si quieres que siga creciendo y expandiéndose, como sus raíces son bien discretas no necesitan tanto espacio y se las apañarán un largo rato en su maceta. De hecho, dejarla en una maceta una vez ha alcanzado el tamaño que te gusta es una forma de mantenerla controlada. 

  • Abono

La planta de incienso requiere algo de abono y nutrición para crecer preciosa y exuberante como una cascada bicolor, pero no exageres con las cantidades. Lo más recomendable es usar abonos orgánicos como el guano o compost para fertilizarlas durante los meses de primavera a verano. Si prefieres usar abonos minerales, puedes aplicarlos en el agua de regar cada dos semanas. De todas formas es importante leer muy bien las indicaciones del fabricante para no exagerar con las dosis y frecuencias de fertilización. 

  • Poda 

Es necesario podar la planta de incienso porque si no lo haces, sus tallos se alargarán demasiado y perderá ese aspecto llenito que le dan las hojas cuando crecen a poca distancia entre si. Elimina constantemente las flores y hojas marchitas, porque eso ayuda a evitar la aparición de insectos y hongos, pero la poda mayor debe hacerse en primavera. No tengas miedo y toma tus tijeras de podar, desinféctalas bien y manos a la obra. 

No exageres, no hace falta que la dejes calva. Sólo debes recortar unos centímetros de las ramas, para que le des forma. Si está muy largo, puedes cortar más o menos la mitad de cada rama. Haz cada corte en diagonal, cerca de los nudos de crecimiento para que sigan saliendo hojitas. Y no botes los recortes, porque con eso puedes reproducirla. 

  • Multiplicación 

Una cosa magnífica de la planta de incienso es que es muy fácil de reproducir por esquejes. Guarda los recortes después de podarlos. Selecciona las piezas que tengan un tallo un poco más robusto y que midan entre 5 a 7 centímetros. Deben tener yemas para el nacimiento de nuevas hojitas. Sólo hace falta sumergirlos hasta la mitad en un recipiente con agua por varios días, en un lugar iluminado pero con semi sombra. A las pocas semanas verás las raíces nuevas y podrás sembrar las plántulas en una maceta con sustrato. 

Hay quienes acostumbran sustituir las plantas cada 2 o 3 años, sobre todo si están sembradas en el exterior, porque los tallos tienen la tendencia a alargarse bastante y las hojas salen más en las puntas, dándole un aspecto poco agraciados. Esto es una decisión personal y si podas con cierta frecuencia la planta, puedes evitar que esto ocurra. 

  • Plagas y enfermedades 

Las plantas de incienso son bastante resistentes a las plagas, pero no son inmunes por completo. Es importante revisarlas de vez en cuando porque hay bichitos oportunistas que vienen a hacer de las suyas y esconderse en el denso follaje de nuestra planta. Algunos de estos insectos son los caracoles y babosas, a estos los puedes evitar y combatir usando cáscaras de huevo secas y molidas, además de cenizas. Las molestas cochinillas también pueden hacer nido en tu planta de incienso y contra ellas puedes usar jabón potásico o aceite de neem. 

Otro problema que pueden presentar las plantas de incienso está en los hongos como el mildiú polvoriento, que se ve como un polvillo blanco sobre las hojas. Esto aparece por exceso de riego o cuando el agua permanece mucho tiempo sobre las hojas, por lo que conviene regar por inmersión o tener mucho cuidado de mojar sólo el sustrato. En caso de que aparezca, puedes usar fungicidas de amplio espectro. 

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Sobre la autora
Ame Rodríguez

Dedicada a crear un ejército de cactus, suculentas, poodles y gatos que me ayuden a conquistar el mundo. En el poco tiempo libre que me queda, juego, escribo y bailo.

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