Cómo cuidar plantas aromáticas en casa

Cuando aprendí a cocinar me volví fanática de las especias y hierbas aromáticas, en ellas reside el secreto para elevar el sabor y carácter de cualquier preparación. Si bien las hierbas secas que compras por botes en el supermercado pueden sacarte del apuro, nada se compara al aroma y textura que aportan las hierbas frescas. No hay forma de compararlo, pues las que te venden pueden tener mucho tiempo almacenadas, han perdido propiedades y no son tan fragantes. Además tomar unas cuantas hojitas de tus plantas, que has cultivado con tanto amor, y añadirlas a la cazuela hace tu comida aún más especial. 

Si has soñado con tu jardín de aromáticas en macetas pero siempre terminas con un montón de plantas moribundas y mucha decepción, no te preocupes que hoy te compartiré todo lo que he aprendido luego de muchos fracasos. Te prometo que te convertirás en esa persona que cultiva, cosecha y seca sus propias hierbas si sigues estos consejos para aprender cómo cuidar plantas aromáticas en casa.  

¿Es fácil cultivar plantas aromáticas en casa?

Todo el mundo dice que cuidar plantas aromáticas en casa es bien sencillo, pero esta afirmación es relativa. Las plantas aromáticas son más bien rústicas, prácticamente se cuidan solas cuando están en condiciones ideales y es precisamente en este punto donde se comienzan a complicar las cosas, pues las condiciones ideales y naturales de estas plantas son distintas a las que tendrán en casa. 

Recordemos que el secreto para que cualquier planta crezca feliz y rozagante estriba en reproducir con fidelidad las condiciones ambientales de su lugar de origen. Con las plantas aromáticas puede ser un poco complicado porque su ambiente natural suele ser en exteriores, con exposición solar directa y son bien silvestres. La mayoría de estas plantas no toleran muy bien estar encerradas en macetas, atrapadas en el interior de un espacio y confinadas. Ellas están hechas para ser salvajes y libres. 

La primera planta de menta que compré tuvo un fin bastante trágico, no tuve forma de mantenerla con vida y lo intenté todo: abonos, riegos y más. Este ciclo se repitió varias veces, pero cuando dejé una pequeña plántula en una jardinera, casi olvidada y sin ninguna esperanza, se extendió tanto que tuve que podarla porque estaba ahogando otras plantas. 

Es un poco paradójico que las plantas aromáticas sean tan silvestres pero que pueda ser complicado tenerlas en macetas; pero es importante conocer esta contradicción para entender la esencia de la planta. Comprender sus orígenes te ayudará a cuidarla mejor y es que si pueden hacer algo de berrinche por estar en una maceta, es posible cultivarlas exitosamente en casa. Te compartiré algunos secretos para que puedas lograrlo. 

Cuidados básicos de plantas aromáticas en casa

Iluminación 

Las plantas aromáticas requieren muchísima luz. No son aptas para vivir en semisombra (aunque algunas logran aclimatarse) y deben recibir al menos 6 horas de sol directo al día. En interiores deberían estar muy cerca de una ventana o en lugar donde puedan bañarse en abundante luz. Ese es el secreto para que crezcan hermosas. 

Sustrato 

La exigencia de las hierbas aromáticas es bastante diversa. Hay algunas que tienen origen mediterráneo, como el romero, tomillo y lavanda, que serán felices en un lugar muy soleado con un sustrato bien arenoso y pobre; pero hay otras plantas aromáticas que prefieren espacios cálidos con suelos húmedos, como el cebollino, la salvia y el perejil; mientras que otros prefieren algo de sombra y temperaturas cálidas, como la menta y el berro. 

Dicho esto, cuando se trata de cultivar plantas aromáticas en macetas es preferible decantarse por un sustrato con una concentración nutritiva equilibrada. Un sustrato preparado para huerto, bien drenado y rico. Un sustrato universal, enriquecido con algo de turba y humus de lombriz será ideal. 

Riego 

Las plantas aromáticas necesitan un riego abundante y relativamente frecuente, dependiendo del tipo de planta. Esto es de vital importancia en los veranos muy cálidos, pues al estar expuestas al sol, el sutrato se secará con mayor rapidez. Las plantas anuales prefieren suelos húmedos pero sin encharcar, mientras que las perennes prefieren unos riegos más espaciados. 

Es necesario evitar que el agua caiga en las hojas, para evitar la aparición de plagas o que el sol las queme. Recuerda regar siempre en las primeras horas de la mañana o al atardecer; de este modo garantizas que tenga suficiente humedad en las raíces y que se absorba con rapidez. Hay aromáticas muy dramáticas, que te dirán de inmediato que necesitan agua, mientras que otras son más resistentes. 

Temperatura 

Por sus lugares de origen prefieren las temperaturas cálidas y soleadas, entre 18 y 20° C sería lo ideal. La gran mayoría de plantas aromáticas son bien frioleras, no les gustan las bajas temperaturas y prefieren pasar de las heladas. Por esto resulta fundamental guardarlas en casa cuando comience a amenazar la aparición del invierno. Las temperaturas debajo de los 7°C pueden ser mortales para las plantas. 

Sin embargo, es posible ir aclimatando las aromáticas poco a poco para que puedan soportar hasta 5°C. En este aspecto, aquellas plantas que se cultivan desde la semilla tienen una ventaja, pues se adaptarán con rapidez al clima de tu hogar. Si las temperaturas descienden en las noches, puedes sacar tus plantas para que se adapten poco a poco. 

Macetas 

Hay quienes piensan que las macetas no son tan importantes, pero en el caso de las aromáticas es necesario que cumplan con ciertas características. En primer lugar, si tienes jardineras puedes agruparlas según su tipo, porque no necesitan demasiado espacio, aunque no lo hagas con la menta, porque es bien invasiva. En líneas generales, con 1 o 2 litros de sustrato por planta es suficiente, pero evita ponerlas en mini-macetas que no les permitan desarrollarse. Esto es muy importante en las plantas arbustivas como el romero y el orégano.

Las macetas de plantas aromáticas deben tener muy buen drenaje, sin excepción. El truco de ponerle guijarros o similares en el fondo ayuda muy bien, pero también puedes agregar algo de arena o vermiculita al sustrato para mejorar el drenaje. 

Abonado 

Si bien las plantas aromáticas pueden prosperar en terrenos pobres, en el cultivo en macetas se hace imprescindible abonar y/o fertilizar de manera adecuada. Esto suele hacerse de forma regular en la temporada cálida, de marzo a octubre. Debes evitar el exceso, pues esto las haría perder sabor y aroma. Puedes utilizar abono orgánico, como estiércol, guano o similares. Si es fertilizante mineral, disuelve en el riego una vez al mes. Otra técnica buena es cambiar los primeros 4 centímetros del sustrato por un sustrato enriquecido con turba una vez al año. 

Poda 

La poda de plantas aromáticas es fundamental para asegurar su crecimiento y desarrollo adecuado. Lo ideal es hacerlo después de la floración, para garantizar que crezcan frondosas. Si quieres cosechar las hierbas para su uso culinario, hazlo antes de la floración porque después la planta se hace más fibrosa y amarga. Corta lo que necesites y si te sobra, puedes secarlo al sol o el microondas. La planta rebrotará e incluso puedes darle un porte más denso. El berro y otras se pueden arrancar completas porque no rebrotarán, sino que se reproducen por semillas. 

Las mejores aromáticas para cultivar en casa 

Podríamos clasificar las plantas aromáticas en 3 tipos básicos: 

Anuales: que duran sólo una estación como el cebollino, albahaca y eneldo 

Bianuales duran un par de estaciones. El primer año crecen y dan hojas, en el segundo dan flores, que se transforman en semillas y mueren. Un ejemplo de estas plantas es el perejil.

Perennes: viven muchos años, e todas las estaciones. Son de tipo arbustivo o leñoso, pero hay otras que no lo son. Ejemplos de perennes son la salvia, menta, romero, hierbabuena y lavanda. 

Cuando quieras agrupar plantas en una jardinera o maceta, hazlo siguiendo los tipos básicos. Evita mezclarlas pues suelen tener diferentes necesidades de agua y sol. Aunque respeta siempre la regla de plantar sola la menta. 

Romero 

El romero es la planta perfecta para iniciarse en el mundo de las aromáticas, pues es muy fácil de cuidar. Tiene un porte arbustivo, así que conviene trasplantarla en macetas más grandes cuando veas que comienza a crecer. Le encanta estar a pleno sol, resiste los riegos espaciados y un sustrato pobre. Espera a que se seque bien antes de regar y si la ves larguirucha, no dudes en recortarla para que se ponga más abundante. Esta también me gusta tenerla aparte porque crece mucho y puede ser invasiva.

Orégano

El orégano es muy fácil de cuidar siempre y cuando tenga mucho sol y espacio. Mi arbusto de orégano debe medir unos 170 cm de alto (sin exagerar) y es feliz con poca agua. Evita que el agua toque las hojas, porque se ponen amarillentas. Cuando puedo, trato de cortar las flores del orégano cuando comienzan a salir, esto hace que siga desarrollándose frondoso y evita que se ponga amargo, así que se retrasa el momento de la cosecha, de hecho puedo cortar la ramita que necesite durante todo el año. Espera a que la planta tenga al menos unos 15 cm de alto para cosecharla. Corta la rama al menos a 2 cm del suelo, que ella volverá a brotar. 

Salvia

Esta planta es guapísima, porque tiene unas hojitas rugosas con tintes grises muy lindos. Las semillas de salvia tardan eternidades en crecer, así que es mejor criarla a partir de plántulas. Prefiere los riegos copiosos en verano, pero debes tener cuidado en invierno porque si se aumenta demasiado la humedad, puede desarrollar hongos y morir. Le gusta el sol directo  y sustratos balanceados aunque en suelos pobres también puede prosperar. Espera a que florezca para podarla. 

Si vives en un lugar con inviernos fuertes, la salvia es perfecta porque es una perenne que puede aguantar hasta 7° bajo cero, siempre y cuando esté bien aclimatada. Evita plantarlas muy juntas, porque necesita que el aire circule entre ellas además requiere suficiente espacio para poder extender plena sus raíces. 

Perejil

El perejil ha sido una de las plantas más fáciles de cultivar. De hecho, planté una sola y la he encontrado regada por un montón de rincones del jardín, sobre todo aquellos que tienen algo de sombra, son frescos y el sustrato es bien húmedo. Dicho esto, es importante regar con cierta frecuencia y verificar que tenga buen drenaje para que no se encharquen las raíces. 

Es imprescindible que le quites cualquier atisbo de flor a tu planta, porque si las dejas crecer, madurará con rapidez. Se ponen larguiruchas, dejan de producir hojas y mueren. Por eso las corto apenas asoman, de este modo puedo tener perejil fresco todo el año. 

Cilantro 

El cilantro ha demostrado ser algo temperamental, le gusta la luz pero mejor si no es tan directa en verano. El calor excesivo no le va muy bien. Requiere macetas altas, pues le gustan los suelos profundos, con buen drenaje como los cactus, para poder extender todo su sistema radicular. Los riegos deben ser moderados pro frecuentes, porque cualquier amenaza de encharcamiento puede hacer que muera. 

Esta es una planta anual, así que cuando los días se hacen más largos comenzará a estirarse y aparecerán flores. Puedes esperar a que salgan las semillas y esparcirlas o guardarlas. Yo le corto las flores para que siga creciendo un poco más y que esté siempre disponible. Pulveriza agua sobre sus hojas. 

Cebollino

El cebollino prácticamente crece solo. Puedes cultivarlo desde semillas y si consigues en el supermercado un cebollino orgánico con algo de raíz en la parte inferior del tallo, puedes poner esa parte en agua que desarrollará raíces y podrás sembrarlo. El riego debe ser moderado pero frecuente, le gusta el sustrato húmedo pero sin encharcar. Crece muy rápido, así que podrás cosecharlo completo o cortar las hojas dejando las raíces en la tierra, pues vuelve a crecer. Entre más cortes, más abundante se pondrá. 

Albahaca

Hay quienes tienen una relación de amor-odio con la albahaca, porque es preciosa, puedes usarla en mil cosas en la cocina pero si no la sabes cuidar, morirá con rapidez. El secreto está en el riego. Esta planta requeire riegos frecuentes, pero el sustrato debe drenar muy bien. Puedes regar 2 veces al día en poca cantidad. La albahaca es una reina del drama, porque si no la riegas como quiere, se desmayará y se pondrá horrenda. Muchos creen que está muerta ya y la tiran o abandonan. No desistas. Riega muy bien y espera unas horas, se recuperará. Esta es de las plantas que me gusta regar por inmersión una vez a la semana. 

Ten cuidado con el sol directo. No la dejes tan desprotegida, porque se secará y hará un drama, así que mejor si tiene algo de sombra. Es una planta anual, así que debes despuntar los tallos para evitar el crecimiento de flores, esto hará que siga creciendo frondosa y feliz. Si la dejas echar flores, morirá (aunque te dejará semillas). 

Menta y Hierbabuena 

La menta y la hierbabuena son encantadoras, huelen divino y no requieren macetas profundas sino anchas, porque crece a los lados; pero deben estar solas y aisladas de otras plantas porque en lo que te descuides habrán invadido toda la maceta y ahogarán a sus compañeras. De hecho, revisa que no esté lanzando sus tentáculos a las macetas cercanas. 

Estas plantas requieren un riego abundante y frecuente, sobre todo en primavera y verano. Fertiliza con abonos orgánicos y corta a medida que necesites. Puedes dejar que florezca en verano y cortarla justo después, dejando un tallo de 5cm para que vuelva a crecer. Yo prefiero controlar el crecimiento de los tallos, que se mantenga compacta e incluso que trepe un poco por un tutor pero no demasiado. Esto garantiza que las hojas sean grandes y tengan un sabor y aroma profundo. 

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Sobre la autora
Ame Rodríguez

Dedicada a crear un ejército de cactus, suculentas, poodles y gatos que me ayuden a conquistar el mundo. En el poco tiempo libre que me queda, juego, escribo y bailo.

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