¿Qué cantidad de agua usar para regar mis plantas?

Si te has sentido como un asesino serial de plantas es hora de entrar en proceso de rehabilitación y para ello nos tienes a nosotros. Lo primero que debes tener en cuenta para salir del triste ciclo de la muerte plantil es que el error número uno, el gran enemigo de toda planta y jardinero amateur es uno solo: el agua. El riego es uno de los primeros obstáculos con el que se topa una persona que se inicia en el mundo de las plantas, y es que parece que debes tener un doctorado en alguna ciencia arcana y oculta para descifrar cuándo y como regar. Nada más alejado de la realidad, aprender con cuál cantidad de agua debes regar tus plantas será muy sencillo después de leer nuestros consejos. 

Por qué debes regar tus plantas 

Vamos a saltarnos el lugar común: el agua sí que es imprescindible para todos los seres vivos, pero su relación con las plantas trasciende la simple necesidad.

El papel del agua en los procesos biológicos de las plantas se hace más evidente que en otros seres vivos y esto ocurre por motivos bastante simples: la estructura celular de las plantas y las propiedades del agua.

Vamos a recordar un poco las clases de biología en el insti para poder entender la importancia de regar muy bien las plantas. 

El agua es el solvente universal, es decir que puede unirse a muchísimas sustancias. Esto ocurre porque las moléculas del agua son polares. Una parte es positiva, mientras que la otra es negativa; así que esto permite que se junte con otras moléculas polares como carbohidratos y sales minerales, que son las sustancias primordiales para la nutrición de las plantas. El agua también posee una alta capacidad calorífica y de vaporización, lo que permite que la energía de la planta se disipe con facilidad. Gracias a esto las plantas pueden adaptarse mejor a los cambios de temperatura.

Por otra parte, habrás notado que las plantas pueden mantenerse erguidas y altas aun cuando no poseen una estructura interna (como los huesos) que se lo permitan. Esto ocurre gracias a la pared celular. Esta es una estructura que rodea la membrana celular, le dan estructura y forma. Los seres vivos como los mamíferos tenemos una membrana celular ligeramente diferente, en la que hay presencia de colesterol y esto garantiza su estabilidad. En las plantas es la pared celular la encargada de mantener la forma y rigidez de las células, siempre y cuando no se seque. Esta es la razón por la cual las plantas necesitan un flujo constante de agua, que reponga con rapidez la que emplea para mantener sus procesos. 

El agua también puede adherirse con facilidad a muchas superficies, por lo que dentro de la planta se adhiere al tejido vascular, transportando líquido y nutrientes a todas las células.

El problema es que las plantas pierden un montón de agua por la transpiración, necesaria para regular su temperatura y para captar dióxido de carbono para poder hacer la fotosíntesis, así que se hace necesario mantener sus niveles de riego óptimos para que pueda seguir erguida y cumpliendo los procesos metabólicos y de fotosíntesis. 

Cómo saber qué cantidad de agua debes regar

Me encantaría poder entregarte una tabla que diga algo como “las Calatheas deben regarse los martes y jueves, a las 5 de la tarde con 2 litros de agua”, una receta tan precisa como la de una tarta de chocolate. Esto haría todo TAN sencillo que no tendríamos personas que asesinarían plantas a diestra y siniestra, pero la verdad es que no existen indicaciones universales para saber cuál cantidad de agua debe usarse para cada tipo de planta. Pero como te indicaba al inicio, no hay ningún misterio en todo esto, solo debes tener en cuenta ciertos factores que determinarán la cantidad y frecuencia del riego. Vamos a analizarlos uno por uno: 

Tamaño de la planta 

No es igual regar un pequeño árbol de limón que una mini-suculenta. El tamaño de la planta nos indica el tamaño del sistema radicular, que según su extensión requerirá determinada cantidad de agua. Esta también es la razón por la que cada planta debe estar en una maceta de tamaño adecuado, porque si las raíces pequeñas están en una maceta demasiado grande, será más sencillo encharcarlas y matar la planta. Si ocurre lo contrario, raíces grandes en maceta pequeña, entonces no habrá manera de que las raíces absorban suficiente agua para sostener la planta.

Iluminación 

Una planta que está a pleno sol necesitará un riego más frecuente y abundante que una que está en semi-sombra. Esto es porque el sol directo evaporará el agua, incluso antes de que llegue a las raíces. Las plantas que están a pleno sol pueden beneficiarse del uso de algún acolchado en la base, alrededor del tronco, pues esto ralentizará la evaporación del agua y permitirá que las plantas la absorban mejor. Si la planta está en sombra o semi-sombra, es mejor revisar los niveles de humedad del sustrato antes de regar. 

Temperatura ambiental 

Así como las personas requerimos un poco más de agua en los días más cálidos, las plantas también requieren un poco más de agua en los meses de calor como el verano y primavera. Las temperaturas elevadas harán que el agua se evapore con rapidez, mientras que si hace frío, tendrás que espaciar más los riegos. Por otra parte, durante el invierno la mayoría de las plantas entran en periodo de reposo, así que no requieren tanta agua. 

Sustrato

La mezcla del sustrato puede hacer que el drenaje del agua sea más rápido o todo lo contrario. Puedes hacer una prueba: abre un pequeño agujero en el terreno o maceta. Llenalo con agua y cronometra cuánto tiempo tarda en absorber o drenar el agua. Si tarda menos de 4 minutos, es adecuado para la mayoría de plantas. Si tarda entre 5 y 10 minutos, es perfecto para casi todas las plantas. Si tarda entre 15 minutos a una hora, no será adecuado para plantas que requieran buen drenaje (como suculentas y cactus), pero si tarda más de una hora, todas las plantas se encharcarán y morirán, a excepción de las plantas de pantanos. 

Determina cuánto y cómo regar

Lejos de lo que puedas pensar, las plantas de interior no necesitan galones de agua. De hecho, una investigación hecha con begonias en la Universidad de Georgia determinó que una planta pequeñita puede necesitar apenas 2 cucharadas de agua al día. Esto no quiere decir que vas a ir con una cuchara pequeña regando tus plantas, sino que no hace falta exagerar con las cantidades. 

El primer paso es conocer la planta. En las guías que entregamos con cada planta encontrarás instrucciones básicas de las necesidades de riego de esa especie, si le gusta tener el sustrato húmedo o si es mejor dejarlo secar. Esto es vital, porque cada especie tiene requerimientos diferentes, por ejemplo, un cactus requiere un riego menos frecuente que una albahaca. 

Una vez hayas aclarado esto, puedes usar el truco del peso de la maceta. Si tienes una balanza de cocina, puedes usarla o sólo levanta la maceta con tu mano. La idea es notar la diferencia de peso entre la planta seca y luego de haberla regado muy bien, dejándola drenar. Con el tiempo sabrás si debes regar con tan sólo levantar la maceta. Otra regla sencilla es dejar secar la capa superior del sustrato antes de regar. 

La cantidad de agua es relativa, porque depende de las variables que expusimos anteriormente. Sólo debes asegurarte que empapas el sustrato de forma pareja, dejando que se acumule un poquito de agua en la superficie y que luego drene bien por los agujeros de la maceta. Evita regar sólo las hojas o por encima, dirige el chorro de la regadera hacia el sustrato y las raíces, porque si riegas sólo desde arriba, el agua se evaporará sin alcanzar el sustrato. 

Si la planta está demasiado seca, de seguro te costará que el sustrato absorba el agua, por lo que lo ideal será complementar con riego de inmersión. Para ello, llena un recipiente que tenga un diámetro mayor a la maceta con agua y sumerge la maceta casi hasta el borde. Esta técnica es ideal para las suculentas y plantas con follajes espesos, que cuesta regar desde arriba. Otra ventaja es que la planta absorberá sólo lo que necesita. Recuerda dejarla drenar muy bien, sin platito, para que elimine los excesos de agua sin afectar las raíces. 

¿Sigues teniendo problemas con el riego? No te preocupes, que para eso está la tecnología, pues hay sensores de humedad que te dirán cuándo tu planta está sedienta. Recuerda que es mucho más sencillo recuperar una planta que le falta riego a una que haya sido regada en exceso, así que no exageres con cantidades y frecuencias. Aprende a conocer tu planta, que luego podrás estableces tus rutinas de riego con confianza y podrás ver tus plantas crecer y prosperar.

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Sobre la autora
Ame Rodríguez

Dedicada a crear un ejército de cactus, suculentas, poodles y gatos que me ayuden a conquistar el mundo. En el poco tiempo libre que me queda, juego, escribo y bailo.

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