s>

Plantas aromáticas

En la antigüedad, todos los jardines exhibían una respetable selección de plantas aromáticas y comestibles junto a las ornamentales. En los templos era imprescindible cultivar las plantas que se usaban en los rituales, mientras que quienes se dedicaban a la medicina requerían tener las plantas y hierbas necesarias para los remedios y en la cocina se requerían hierbas para dar sabor a los alimentos. 

Si bien en la actualidad ya no es imprescindible tener estas plantas, existe un delicado placer en tomar un par de hojas para hacer una infusión o para aderezar tus comidas. ¿La mejor parte? No es nada complicado cultivar tu propio jardín de plantas aromáticas. 

Las plantas aromáticas más fáciles de cuidar

Menta

La menta tiene propiedades digestivas, es mágica para aliviar los gases, náuseas y molestias estomacales. Es muy refrescante y tiene un elevado contenido de hierro, por lo que puede tomarse para combatir la anemia. También se usa para descongestionar las vías respiratorias en resfriados. 

Esta planta es bianual, crece bajo, extendiéndose a lo ancho. Puede ser muy invasiva, por lo que se recomienda que esté en una maceta sola. Crece en cualquier tipo de sustrato, requiere mucha luz y riego periódico. 

Tomillo:

Tiene propiedades antiinflamatorias, digestivas y tiene cientos de uso en la cocina. Es casi imposible hacer recetas mediterráneas sin su presencia. 

Esta planta es estacionaria, pero si estás pendiente de quitarle las flores y semillas apenas salgan, puedes extender su periodo de vida. Tolera la luz y sombra, pero no resiste las temperaturas muy bajas. Requiere un riego regular, pues al menor indicio de sequía lucirá decaída.

Orégano:

Otra planta imprescindible en la cocina mediterránea. Es ideal para combatir los dolores menstruales y funciona como relajante. Puedes usarla fresca o seca para aderezar salsas para pasta, pizzas, aves y carnes. Es pequeña y crece con mucha facilidad. Si la plantas en el suelo, se convertirá en un gran arbusto que puede medir hasta 2 metros.

Es muy resistente, prefiere los espacios muy luminosos y no es demasiado exigente con el riego. 

Manzanilla:

La manzanilla o camomila es una herbácea que produce unas lindas florecitas blancas. La infusión sirve como desinflamatorio, relajante, alivia los problemas digestivos y gases, además de ser de gran ayuda en casos de asma y gripe. Esta planta crece a pleno sol y prefiere suelos arenosos, drenados.

Resiste muy bien las sequías y alcanza su esplendor durante la primavera.

Romero:

La estrella de la cocina. Puedes usarlo para aderezar guisos, asados, salsas, aves, carnes y cerdo. Puedes mezclarlo con mantequilla o queso crema para crear un dip delicioso o para aromatizar patatas y pollo. El romero es muy resistente, tiene un tronco leñoso y puede crecer como un arbusto de un metro, muy abundante si se planta en el suelo. En maceta también puede crecer de forma frondosa.

Prefiere una iluminación directa y riego moderado. 

Perejil:

Esta hierba aromática es rica en minerales como el yodo, calcio, hierro y magnesio. Puedes usarla en vinagretas, ensaladas, como aderezo y hasta decoración en prácticamente cualquier plato. También tiene propiedades medicinales, pues es perfecto para combatir la inflamación gástrica o intestinal. Crece con mucha facilidad, incluso a partir de semillas. Resiste casi cualquier clima, aunque prefiere las estaciones más soleadas.

Puedes cultivarlo en cualquier maceta y no es nada exigente con el sustrato.

Lavanda:

Tiene propiedades antisépticas, pero es más utilizada por su delicioso aroma. Dentro de la aromaterapia es muy apreciada, por sus efectos relajantes y calmantes. Dicen que tenerla cerca de la cama produce sueños agradables y placenteros. Las infusiones de lavanda, ademá de fragantes, son ideales para estados nerviosos.

Resiste bien las sequías y debe podarse para mantenerla frondosa.

Consejos para cultivar un jardín de plantas aromáticas

  • No requieres mucho espacio para cultivar plantas aromáticas, Puedes tenerlas en macetas pequeñas separadas o agruparlas según su tipo. 
  • Separa las plantas anuales de las perennes, pues tienen distintos cuidados según su ciclo de vida. Las perennes tienen hojas todo el año. Dentro de este grupo están el romero, lavanda, tomillo, salvia y menta. Las Anuales duran una sola temporada, cumplen su ciclo y mueren, como la albahaca, eneldo y cebollino.
  • En cuanto al riego, todas las aromáticas requieren un riego periódico, pero hay unas más exigentes que otras. La albahaca, el perejil, el cilantro y la menta requieren mucho cuidado con el agua, mientras que el romero, lavanda, tomillo y salvia resisten un poco mejor las sequías.
  • Cuando coseches las hojas o flores para cocinar o hacer infusiones estimula el crecimiento de las plantas y evitas que entre dentro del ciclo de madurez-floración-muerte. Haz podas pequeñas, nunca más de ⅓ de la planta cada vez.
  • Quita las flores de tu planta, pues de este modo la mantendrás en constante crecimiento, con hojas frescas y grandes.
  • Reproduce tus aromáticas con esquejes o semillas, es muy sencillo y te mantendrá con nuevos especímenes para tu jardín y cocina.
¡Compártelo con el mundo!
Sobre la autora...
Ame Rodríguez

Dedicada a crear un ejército de cactus, suculentas, poodles y gatos que me ayuden a conquistar el mundo. En el poco tiempo libre que me queda, juego, escribo y bailo.

10% de descuento

en tu primera compra
¡Suscríbete y únete al club!

#LoveBeGreen


Acepto los términos de uso y la política de privacidad.